Olvídate de las huellas dactilares o la autenticación en dos pasos. La ciencia puede haber logrado cómo ingresar a tu computadora con una molécula sintética.
En el nuevo estudio que se publicó en Chem, de Cell Press, los investigadores lograron almacenar y decodificar una contraseña de 11 caracteres codificada en la composición molecular de un trozo de plástico. La tecnología podría ayudar a cubrir la creciente demanda del almacenamiento de datos a largo plazo, que consume tanta energía, según sugieren los científicos.
“Las moléculas pueden almacenar información durante períodos muy largos y no necesitan energía. La naturaleza nos ha dado prueba de principio de que esto funciona”, dijo Praveen Pasupathy, ingeniero eléctrico de la Universidad de Texas en Austin, en declaraciones de Cell Press. “Este es el primer intento de escribir información en un bloque de plástico que luego puede leerse usando señales eléctricas, lo que nos acerca al almacenamiento de información en material de todos los días”.
Los métodos tradicionales de almacenamiento de datos tienen importantes aspectos negativos, porque resultan caros y consumen mucha energía. Incluso los dispositivos de almacenamiento más sofisticados pueden guardar información de manera estable durante hasta 10 años. Las moléculas como el ADN son una alternativa promisoria porque pueden almacenar grandes cantidades de información durante mucho tiempo a un costo energético muy bajo. Pero el acceso a esta información es la parte difícil, que suele requerir equipos especializados como espectrómetros de masa.
Método novedoso
Para hacer frente a esas limitaciones los investigadores diseñaron moléculas que contienen secuencias de información electroquímica. Luego pudieron leer esa información usando señales eléctricas.
Estas moléculas codificadoras de contraseñas tienen cuatro bloques conocidos como monómeros, y cada uno tiene propiedades electroquímicas que le son únicas. Para crear la contraseña el equipo diseñó un alfabeto de 256 caracteres, en el que cada uno de ellos está compuesto de diferentes combinaciones de cuatro de estos monómeros. Luego encadenaron los monómeros para crear un polímero que representa una contraseña de 11 caracteres (‘Dh&@dR%P0W¢’).
Además, diseñaron un método novedoso para leer esas señales electroquímicas. Esos polímeros encadenados tienen una propiedad singular: se pueden descomponer en secuencia, un monómero a la vez.
Entonces el equipo decodificó la contraseña eliminando uno a uno los bloques, desde el final de la cadena, y usaron un voltímetro para medir sus propiedades eléctricas. A medida que iban cayendo, los monómeros producían señales electroquímicas que los autores del trabajo usaron para decodificar la contraseña.
La parte negativa de estas moléculas es que una vez descompuestas no pueden volver a formarse automáticamente, por lo que el mensaje solo puede leerse una sola vez. El proceso de decodificación también es lento: para la contraseña de 11 caracteres se requirieron casi dos horas y media.
Los investigadores trabajan para acelerar este proceso y eventualmente integrar la tecnología a chips de computadoras, pero hasta ese momento seguiremos con nuestra forma actual de recordar contraseñas.
“Lo que hicimos tiene el potencial de hacerse en menor escala, en dispositivos más económicos, en comparación con los sistemas de espectrometría tradicional”, dijo Eric Anslyn, profesor de química de la Universidad de Texas en Austin, en declaraciones de Cell Press. “Se abren interesantes posibilidades para la interfaz de codificación química y modernos sistemas y dispositivos electrónicos”.