Saltar al contenido
Ciencia

Un asteroide de 60 metros está girando tan rápido que debería haberse desintegrado. La NASA acaba de revelar por qué sigue intacto

Las nuevas imágenes de radar del objeto 2025 OW muestran un cuerpo compacto que desafía la física habitual de los asteroides. Su rotación, de apenas 1,5 a 3 minutos por vuelta, lo convierte en uno de los más rápidos jamás vistos. El misterio de su cohesión apunta a una estructura sólida que pocas veces se observa en el vecindario cósmico.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Durante una noche silenciosa del 28 de julio, mientras pasaba a una distancia segura de 640.000 kilómetros, el asteroide 2025 OW dejó al descubierto un secreto que llevaba millones de años guardado. El radar Goldstone de la NASA logró capturar 41 imágenes que no solo muestran su superficie con un nivel de detalle inesperado, sino que confirman algo aún más inquietante: este pequeño objeto espacial gira tan rápido que, en teoría, debería romperse en pedazos. Sin embargo, no lo hace. Y eso cambia por completo lo que creíamos saber sobre estos cuerpos cercanos a la Tierra.

Un giro que desafía la física conocida

La NASA capta al asteroide que gira casi más rápido de lo que puede sostenerse. Las nuevas imágenes revelan un objeto tan compacto que desafía la ‘barrera de rotación’.
© NASA.

La mayoría de los asteroides que superan cierto tamaño rotan en varias horas. La razón es simple: si giran demasiado rápido, la fuerza centrífuga termina por vencer a la gravedad y los fragmenta. Es lo que se conoce como la “barrera de rotación”, un límite físico que raramente se incumple.

Pero 2025 OW no parece estar al tanto de esa regla. Este objeto de unos 60 metros completa un giro en apenas 1,5 a 3 minutos. Es decir, rota treinta veces más rápido de lo que debería ser posible para un cuerpo formado por rocas sueltas.

Esta anomalía llevó a los científicos a una conclusión que ya empieza a circular en los pasillos del Jet Propulsion Laboratory: este asteroide no es un montón de escombros pegados por gravedad, como la mayoría, sino un bloque compacto y sorprendentemente resistente. Un cuerpo así puede soportar velocidades de rotación que destrozarían a cualquier asteroide frágil.

Cómo logró la NASA estas imágenes

La NASA capta al asteroide que gira casi más rápido de lo que puede sostenerse. Las nuevas imágenes revelan un objeto tan compacto que desafía la ‘barrera de rotación’.
© NASA.

La detección inicial llegó a principios de julio de 2025, gracias al telescopio Pan-STARRS2 de Hawái. Pero fue Goldstone, desde el desierto de Mojave, quien permitió reconstruir el enigma. Su antena parabólica de 70 metros —la misma que mantiene el contacto con decenas de sondas repartidas por el Sistema Solar— envió pulsos de radar capaces de “dibujar” la superficie del asteroide con una resolución cercana a los doce pies.

El resultado revela una forma irregular con huecos, rocas y zonas de distinto brillo. Pequeñas pistas, sí, pero esenciales para entender su estructura interna. Cada variación de luz o relieve ofrece información sobre su cohesión, su historia y su posible origen.

Además, la campaña de observación redujo la incertidumbre orbital del objeto durante décadas. Eso significa que su trayectoria futura está bien definida, algo fundamental para evaluar riesgos y planificar próximos encuentros.

Por qué importa un asteroide que gira tan rápido

Objetos como 2025 OW son auténticos laboratorios naturales. Su rotación extrema podría ser la huella del efecto YORP, un fenómeno en el que la luz solar, al calentar un lado más que otro, actúa como un minúsculo “motor” que acelera o frena la rotación de los asteroides a lo largo de siglos.

Estudiar su evolución también ayuda a prever cómo reaccionaría ante una misión de desvío o una colisión. Un asteroide sólido y cohesivo se comporta de manera muy distinta a uno formado por fragmentos: uno se astillaría; el otro podría partirse de forma limpia o mantenerse intacto.

Por ahora, el sobrevuelo del 28 de julio será la mejor oportunidad que tendremos en mucho tiempo. El equipo dedicará meses a modelar su forma con precisión, buscando patrones que expliquen cómo un objeto tan pequeño ha logrado mantenerse unido a una velocidad que empujaría a muchos otros a la destrucción.

Hay veces en las que un pedazo de roca de 60 metros nos recuerda que todavía no tenemos del todo claro cómo funciona nuestro vecindario cósmico. Y 2025 OW, con su giro imposible, acaba de añadir otra pieza al rompecabezas.

Compartir esta historia

Artículos relacionados