Saltar al contenido
Ciencia

Un cangrejo tropical en la Antártida: la huella fósil que reescribe la historia de los océanos

El hallazgo de Sabellidromites santamarta, un cangrejo fósil de 85 millones de años encontrado en la isla James Ross, demuestra que la Antártida fue un territorio cálido y biodiverso. Este descubrimiento conecta continentes, replantea la evolución de los crustáceos y ofrece pistas sobre cómo los océanos comunicaban hemisferios en pleno Cretácico.
Por

Tiempo de lectura 2 minutos

Comentarios (0)

Imaginar un cangrejo tropical en la Antártida parece una contradicción. Sin embargo, un fósil descubierto en la isla James Ross confirma que, hace 85 millones de años, el continente helado era un paisaje templado, húmedo y lleno de vida. El ejemplar, único por su nivel de conservación, no solo aporta información sobre la evolución de los cangrejos, sino que también abre nuevas preguntas sobre las conexiones oceánicas y continentales durante el Cretácico.

Un fósil excepcional en condiciones extremas

El descubrimiento se realizó en la formación Santa Marta, donde capas de areniscas y tobas volcánicas preservaron ecosistemas completos del Cretácico. A diferencia de otros fósiles que solo conservan el caparazón, este cangrejo muestra detalles ventrales como abdomen, patas y el mecanismo de protección corporal. Para los paleontólogos, se trata de un hallazgo raro que permite ubicarlo dentro de la familia Dynomenidae, un grupo hoy reducido a pocas especies.

Antártida, un pasado tropical

Lejos de la imagen de hielo y soledad, la Antártida de hace 85 millones de años era un territorio cálido y rodeado de mares templados. Allí convivían plesiosaurios, peces, moluscos y, ahora se sabe, cangrejos. El Sabellidromites santamarta ofrece pruebas de que esta región fue un punto clave en la diversificación de la fauna marina tras la fragmentación de Pangea.

Conexiones entre continentes y mares

La gran incógnita es cómo llegó este linaje a la Antártida. Una hipótesis sugiere que habría viajado por el mar de Tetis, aprovechando corrientes marinas que unían hemisferios. Otra posibilidad apunta a que se diversificó localmente en Gondwana. Ambas teorías refuerzan la idea de que el Cretácico fue un período de intensas conexiones biogeográficas.

Ciencia en el fin del mundo

El hallazgo fue posible gracias al proyecto Paleoantar, que busca reconstruir las conexiones entre Sudamérica y la Antártida. Los investigadores acamparon durante 32 días en la isla James Ross, enfrentando vientos de 70 km/h y temperaturas bajo cero. El esfuerzo se tradujo en un fósil que, como señalan los científicos, “valió la pena cada minuto de aislamiento”.

Una ventana al pasado de la vida

Este descubrimiento no solo ayuda a comprender la evolución de los cangrejos, sino que también recuerda que la Tierra es un planeta dinámico, en constante transformación. La Antártida, hoy símbolo de hielo y frío, fue alguna vez un escenario tropical y biodiverso. Y bajo su suelo aún esconde pistas que pueden cambiar lo que sabemos sobre la historia de la vida en el planeta.

Fuente: Meteored.

Compartir esta historia

Artículos relacionados