Al excavar en el sitio arqueológico de una iglesia del siglo XII en Escocia, se encontró más evidencia de que los “tratamientos dentales de avanzada” ya existían siglos antes de que formalmente se desarrollara la odontología moderna, según un nuevo estudio. Lamentablemente el costo del procedimiento medieval, casi todo de oro sólido, tal vez sólo estuviera al alcance de unos pocos.
El equipo de investigadores de universidades de Australia, Escocia y Estados Unidos logró reunir y reconstruir los detalles del nuevo hallazgo: se trata de una delgada ligadura de oro hábilmente rodeando dos dientes. La ligadura, similar a un puente dental moderno, se extendía sobre la cicatriz de un diente que se ha perdido, y el delgado alambre metálico (82,4% oro, 9,8% plata y 2,5% cobre) hoy se consideraría oro de 20 kilates. Se lo encontró rodeando cuidadosamente dos dientes incisivos de la mandíbula de un hombre al que sepultaron en algún momento en East Kirk de St. Nicholas Kirk, en Aberdeen, Escocia.
“El propósito más probable de esta ligadura fue, o bien tratar de retener el incisivo lateral derecho, o brindar un soporte para un diente postizo”, según el equipo que investigó el trabajo dental.
Al estudiar lo hallado los investigadores determinaron que el tratamiento dental se hizo hacia finales de la Edad Media, entre los años 1460 y 1670, basándose en la datación por radiocarbono que llevó a cabo el Centro De Estudios Ambientales de las Universidades Escocesas. Es una evaluación que abarca casi dos siglos, y fue el cálculo más próximo a lo que pudiera hallarse hasta el momento, porque la mandíbula del hombre se encontró por separado “sin su contexto original”.
Con todo, la ubicación general del hueso, en terrenos de una iglesia parroquial de una población próspera, les bastó para llegar a la conclusión de que se trató de “un miembro relativamente acomodado” en esa comunidad.

Las dentaduras medievales sin igual
En los siglos previos a 1860, antes de que la odontología fuera una profesión oficial en el Reino Unido, el campo incluía a gente de oficios diversos como barberos, cirujanos barberos, mujeres locales que conocían las propiedades medicinales de las hierbas, e incluso vendedores ambulantes que ofrecían pociones caseras. “Dependiendo de la disponibilidad también se podía hallar alivio en un ‘sacamuelas’, muchas veces gente que viajaba ofreciendo algún espectáculo y que recorría el país vendiendo métodos propios para extraer dientes sin dolor”, señalaron los investigadores.
En ese momento en Escocia también había “dentatores”, especialistas dentales que habían aprendido las técnicas más avanzadas, legado de médicos árabes como Abul Qasim al-Zahrawi, quien tenía su práctica en la península ibérica en el siglo I d.C. (los historiadores médicos acreditan a Al Zahrawi la enciclopedia médica Kitab al-Tasrif que proponía y defendía métodos de reconstrucción dental incorporando metales resistentes a la oxidación, como el oro).
Pero los dentatores no eran baratos y el hecho de que este trabajo especializado se haya encontrado “ilustra que las personas acaudaladas tenían acceso a tratamientos dentales avanzados”, argumentan los investigadores en su trabajo publicado en abril en el British Dental Journal.
Señalan además que los tratamientos dentales también eran accesibles a estar personas, como en el caso de los simples remedios hechos con hierbas para el dolor de muelas, y que incluían “pasto verde calentado con brasas” y “fomentos con bosta de vaca”, una mezcla calentada que contenía lo que indican los nombres. “Estos remedios populares se aplicaron en Escocia hasta el siglo 20”, afirman los investigadores.
Años de trabajo dental
Esta ronda de excavaciones en St. Nicholas comenzó en 2021 como parte de un proyecto de transformación de la Kirk (iglesia, en Escocés) en un sitio de patrimonio histórico local.
Los autores principales del estudio, antropóloga biológica Jenna Dittmar y el osteoarqueólogo Marc Oxehham, viajaron desde la Escuela de Medicina Osteopática Edward Via de Louisiana, y la Universidad Nacional de Australia en Canberra, para colaborar en las excavaciones locales.
En un proyecto anterior con el departamento de arqueología de la Universidad de Aberdeen, Dittmar y Oxenham estudiaron dientes y restos esqueléticos recuperados de las víctimas de la “Peste negra” que asoló Aberdeen desde 1644 a 1649. Esos años de la peste están dentro del período en que calculan que fue el momento del tratamiento dental del paciente acaudalado, y tal vez en algún momento hallen indicios de cómo fue que murió.
En un estudio de esta peste negra, en 2024 Oxenham declaró: “Fueron tiempos particularmente desesperados para quienes vivían en Escocia”.