Antes de romper las reglas tienes que dominarlas. Según un nuevo trabajo de investigación, ni siquiera las mentes más geniales de la humanidad están exentas de esta regla atemporal, incluyendo a Galileo Galilei, cuyos aportes a la astronomía fueron revolucionarios.
El historiador italiano Ivan Malara estaba estudiando una copia de 1551 del Almagesto de Ptolomeo, texto influyente del siglo II que trazó el canon del geocentrismo, la idea de que la Tierra está en el centro del universo. En ese libro Malara encontró notas escritas a mano, y la letra le resultaba extrañamente familiar, lo que hizo que estudiosos de Galileo confirmaran que probablemente fueran notas del gran astrónomo.
“Son textos que revelan la imagen de un Galileo que no solo fue un astuto lector del Almagesto sino también un profundo conocedor de las sofisticadas demostraciones matemáticas de Ptolomeo”, escribió Malara para Il Sole 24 Ore, según una versión traducida del comentario.
El descubrimiento se anunció en declaraciones recientes de la Biblioteca Nacional Central de Florencia, Italia. Según Malara, se presentará un trabajo sobre el hallazgo en el Journal for the History of Astronomy.
De puño y letra
Las notas de Galileo en esta copia del Almagesto probablemente datan del año 1590 aproximadamente, 20 años antes de que Galileo observara la luna y Júpiter, y unos 40 años antes de que lo declararan hereje y estuviera bajo arresto domiciliario por respaldar el heliocentrismo, o sea que afirmaba que la Tierra orbitaba en torno al sol.
Una de las señales que indicó que las notas eran de Galileo fue la transcripción del Salmo 145, le explicó Malara a Science, ya que hay registros históricos que dan testimonio de que Galileo “oraba cada vez que se sentaba con el Almagesto”.
Además, especialistas en escritura manuscrita del Museo Galileo y la biblioteca central de Florencia confirmaron que las anotaciones se parecen mucho a la letra manuscrita de Galileo, a su estilo de anotaciones y a la forma de abreviar palabras. El autor de esas notas tenía ciertas críticas a la idea de Ptolomeo, que reflejan las que presentan las obras posteriores de Galileo.
Detrás de escena
El conocimiento de Galileo del sistema geocéntrico de Ptolomeo no es algo que los investigadores desconocieran. Por ejemplo, en escritos más antiguos Galileo demostraba “pleno conocimiento de las demostraciones matemáticas de Ptolomeo, e incluso (afirmaba) haber escrito un comentario al Almagesto”, según la Biblioteca Central Nacional de Florencia.
Pero los historiadores en general atribuían el rechazo de Galileo respecto al geocentrismo con otras cosas y no, con las matemáticas. Lo presentaban como “un tipo que veía la imagen completa, a quien no le interesaban los detalles técnicos más finos de la astronomía”, como le dijo a Science James Evans, historiador de astronomía de la Universidad de Puget Sound.
Galileo, el revolucionario
Malara estaba convencido de que los intereses académicos de Galileo tenían otro enfoque. Más específicamente, su hipótesis era que el marco matemático del Almagesto fue lo que le brindó a Galileo las herramientas teóricas que necesitaba para entender luego otro texto influyente: De revolutionibus orbium coelestium de Nicolás Copérnico.
“Es cierto que los dos sistemas cosmológicos eran opuestos: el de Copérnico era heliocéntrico y el de Ptolomeo, geocéntrico”, señala Malara en su comentario. “Pero también es verdad que ambos formulaban sus teorías en el mismo lenguaje matemático y utilizaban técnicas astronómicas comunes a ambos”.
Fue el respeto de Galileo por las demostraciones matemáticas de Ptolomeo lo que hizo que se apartara del geocentrismo, argumenta Malara. Es decir que la lógica matemática de Ptolomeo parecía aplicarse mejor a la visión heliocéntrica del universo que proponía Copernico. Esta interpretación sofisticada de dos textos influyentes (tal vez, controversiales) llevó a Galileo a su revolucionario aporte a la astronomía moderna, según Malara.
El “eureka” ¿predestinado?
De hecho, los nuevos hallazgos levantan el velo que ocultaba un aspecto fascinante de las revolucionarias ideas de Galileo, algo que tal vez se había subestimado. Resulta tentador presentarlo como alguien que sentía seguridad para rechazar la antigua sabiduría en la búsqueda de la verdad, y no sería un error esa postura, pero lo que descubrió Malara sugiere que la realidad tenía varios matices.
Es decir que las revolucionarias observaciones de Galileo tenían su origen más bien en el respeto y no, en el desprecio por la antigua sabiduría. Es diferente a lo que se creía. Por eso repito: antes de romper las reglas es necesario que las domines.