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Tecnología

Un mecánico italiano cortó un Fiat Panda por la mitad para conseguir algo que parecía absurdo. Ahora tiene un récord Guinness y el coche sigue funcionando

Un mecánico italiano transformó un Fiat Panda de 1993 en un vehículo de apenas 50,2 centímetros de ancho. Conservó el 90% de sus piezas originales y consiguió un récord Guinness con un coche que realmente puede circular.
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En un pequeño taller del norte de Italia, un Fiat Panda de 1993 estaba a punto de terminar sus días convertido en chatarra. Había llegado al negocio familiar de Andrea Marazzi para ser desmontado, como tantos otros vehículos que habían pasado por sus manos. Sin embargo, aquel ejemplar estaba sorprendentemente bien conservado y su propietario decidió darle una segunda vida bastante peculiar.

En lugar de restaurarlo, cambiarle el motor o convertirlo en una pieza de colección, Marazzi decidió hacerlo casi tres veces más estrecho. El resultado parece una imagen creada con inteligencia artificial: un Fiat Panda con las proporciones de un coche de dibujos animados, tan delgado que una persona apenas puede acomodarse en su interior. Pero funciona, puede conducirse y acaba de conseguir un reconocimiento oficial.

El Libro Guinness de los Récords lo certificó como el automóvil conducible más estrecho del mundo, con apenas 50,2 centímetros de ancho. La marca se consiguió el 21 de junio de 2025, aunque Guinness difundió ampliamente su historia en septiembre de 2026, coincidiendo con la edición de su libro de récords de 2027.

De un Fiat Panda destinado al desguace a una auténtica rareza sobre ruedas

Un mecánico italiano cortó un Fiat Panda por la mitad para conseguir algo que parecía absurdo. Ahora tiene un récord Guinness y el coche sigue funcionando
Andrea Marazzi celebra su récord Guinness dentro del Panda per Uno, un Fiat Panda de 1993 reducido a apenas 50,2 centímetros de ancho y convertido en el automóvil conducible más estrecho del mundo. © Guinness World Records.

La historia comenzó en 2024, cuando el utilitario llegó a Autodemolizione Marazzi, el negocio de desguace de la familia en Bagnolo Cremasco. Andrea conocía perfectamente el modelo. Durante años había trabajado con cientos de ejemplares del Panda, uno de los automóviles más populares de Italia, producido en su primera generación entre 1980 y 2003. También era un habitual de Panda a Pandino, una concentración que reúne cada año a aficionados de este pequeño coche. Su intención era presentar una creación diferente en la siguiente edición.

Así nació el proyecto Panda per Uno, literalmente «Panda para uno». La comparación con el vehículo original resulta difícil de creer. El Panda de primera generación medía aproximadamente 1,46 metros de ancho; la versión modificada conserva únicamente 50,2 centímetros. Es decir, Marazzi eliminó casi dos tercios de su anchura.

Para conseguirlo, retiró las puertas y los paneles laterales, cortó longitudinalmente la estructura y volvió a unir las dos mitades. Después fabricó a medida parte de la carrocería, las ventanillas, el techo, el capó y el portón trasero. Según explicó Guinness World Records, la dificultad principal consistió en lograr que ambas mitades quedaran perfectamente simétricas después de soldarlas. Lo extraordinario es que, pese a semejante transformación, el vehículo conserva aproximadamente el 90% de las piezas del Panda original.

Mide menos que muchas motocicletas, pero todavía puede conducirse

Un mecánico italiano cortó un Fiat Panda por la mitad para conseguir algo que parecía absurdo. Ahora tiene un récord Guinness y el coche sigue funcionando
Marazzi recortó la carrocería, reconstruyó los paneles y adaptó el espacio interior para convertir el vehículo en un monoplaza eléctrico. © Instagram / @tutti_pazzi_per_marazzi.

La carrocería reducida obligó a modificar algo más que su aspecto exterior. El motor de gasolina original no tenía espacio suficiente, por lo que Marazzi instaló un pequeño motor eléctrico alimentado por baterías. También adaptó el sistema de dirección, mantuvo los dispositivos de iluminación y consiguió que los intermitentes continuaran funcionando.

El resultado es un vehículo completamente operativo, aunque con prestaciones bastante modestas. Su velocidad máxima es de 15 kilómetros por hora, una cifra que parece razonable teniendo en cuenta que su escasa anchura compromete considerablemente la estabilidad, especialmente al tomar curvas.

La marca oficial también establece una diferencia importante: el récord corresponde al automóvil conducible más estrecho del mundo. No significa que esté homologado para circular por carreteras abiertas al tráfico. Para poner sus dimensiones en perspectiva, una motocicleta urbana puede superar los 70 centímetros de ancho. El pequeño Fiat resulta incluso más estrecho que muchos vehículos de dos ruedas, pese a conservar una carrocería reconocible, ruedas, un puesto de conducción y componentes funcionales.

El proyecto le llevó aproximadamente un año de trabajo y culminó con una certificación que Marazzi reconoció haber recibido con enorme emoción.

El Fiat Panda se ha convertido en un laboratorio de ideas disparatadas

Un mecánico italiano cortó un Fiat Panda por la mitad para conseguir algo que parecía absurdo. Ahora tiene un récord Guinness y el coche sigue funcionando
Visto lateralmente, el Panda per Uno conserva gran parte de la silueta del utilitario italiano original. Su transformación resulta mucho más evidente al observarlo de frente. © Guinness World Records.

El Panda original fue diseñado como un automóvil económico, sencillo y fácil de reparar. Precisamente esas características han permitido que se convierta en uno de los modelos favoritos de los aficionados italianos a las transformaciones extremas.

En las concentraciones de Pandino pueden encontrarse versiones acortadas, elevadas o equipadas con configuraciones mecánicas muy diferentes de las originales. Marazzi también decidió experimentar en la dirección contraria. Después de construir el Panda más estrecho del mundo, trabajó en otro proyecto que combinaba la carrocería del utilitario con la mecánica de un tractor Landini de los años ochenta para crear una especie de monster truck italiano.

Como recoge Guinness, este tipo de creaciones aprovecha la disponibilidad de piezas y la sencillez mecánica del clásico de Fiat para llevar su diseño a extremos inesperados. El Panda per Uno difícilmente solucionará los problemas de movilidad urbana. Tampoco pretende competir con un coche eléctrico moderno ni ofrecer una alternativa realista para desplazarse a diario.

Su mérito está en otro lugar: demostrar hasta qué punto puede transformarse un vehículo sin perder por completo su identidad ni su capacidad de moverse. Y, de paso, convertir un coche que estaba destinado al desguace en una pieza única que ya forma parte de la historia de los récords automovilísticos.

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