Durante noviembre, el cielo nocturno se convertirá en un escenario privilegiado para los aficionados a la astronomía. Habrá una rara oportunidad de observar Mercurio a simple vista, varias lluvias de meteoros —incluyendo las Táuridas y las Leónidas— y una superluna que marcará un punto culminante del mes. También será un momento perfecto para disfrutar del regreso de grandes constelaciones como Orión y Tauro.
Un planeta esquivo sale a escena y marca el inicio del espectáculo

El mes arranca con un acontecimiento especial: Mercurio, el planeta más pequeño del sistema solar y uno de los más complicados de observar, alcanzará su mayor altura sobre el horizonte después del atardecer el 1 y 2 de noviembre. Su brillo será suficiente para verlo sin telescopio si se observa hacia el oeste poco después de la puesta del sol.
Este evento es particularmente valioso porque Mercurio casi siempre se pierde en la luminosidad solar. Quienes vivan en latitudes cercanas al ecuador tendrán mejores posibilidades de observarlo más alto en el cielo, aunque en regiones del norte su presencia será más discreta.
Al mismo tiempo, el cielo comenzará a preparar otro espectáculo: el primero de varios enjambres de meteoros que iluminarán las noches de noviembre.
Las Táuridas y las Leónidas: dos lluvias de meteoros y un posible festival de bólidos

Entre el 4 y el 5 de noviembre llega el pico de las Táuridas del Sur, una lluvia de meteoros que normalmente ofrece unas pocas estrellas fugaces por hora, pero que este año podría sorprender con bólidos excepcionalmente brillantes, algunos incluso más luminosos que Venus. Este fenómeno ocurre cuando la Tierra atraviesa los restos del cometa Encke.
Una semana después, las Táuridas del Norte tendrán su máximo entre el 11 y el 12 de noviembre, coincidiendo con la otra corriente proveniente del mismo cometa. La combinación de ambas lluvias suele aumentar las probabilidades de ver destellos muy luminosos en el cielo.
El gran cierre para los amantes de las estrellas fugaces llegará con las Leónidas, que alcanzarán su mejor momento en la noche del 17 al 18 de noviembre. Aunque no se espera una tormenta meteórica como las históricas, sí se estima un flujo constante de hasta 15 meteoros por hora bajo cielos oscuros, ya que la Luna estará solo al 9% de iluminación.
La Luna brilla —y también desaparece— en dos citas claves

El mes también estará marcado por dos hitos lunares:
Superluna del Castor — 4 y 5 de noviembre
La fase llena del mes alcanzará su punto máximo el 5 de noviembre, coincidiendo con el perigeo: será la luna llena más grande y brillante de 2025. Tradicionalmente llamada Luna del Castor, se verá especialmente imponente al salir sobre el horizonte.
La noche del 6 de noviembre, la Luna pasará muy cerca del cúmulo de las Pléyades (Messier 45), creando una escena destacada para observar a simple vista o con binoculares.
Microluna nueva — 20 de noviembre
A mediados de mes llegará el extremo opuesto: la microluna nueva, cuando la Luna está en su punto más lejano de la Tierra y no es visible. Será una de las noches más oscuras del año, ideal para ver cúmulos, nebulosas y galaxias.
Constelaciones que regresan y un planeta helado en su mejor momento
Durante noviembre regresan al cielo nocturno Orión, con su famoso cinturón de tres estrellas, y Tauro, donde se encuentran los cúmulos de las Pléyades y las Híades.
Además, el 21 de noviembre, Urano alcanzará su oposición, brillando con su máximo esplendor. Aunque tendrá una magnitud de +5.6 —límite para la vista humana— será visible con binoculares en la constelación de Aries, y con un telescopio mostrará su tono azul verdoso característico.
Con planetas, meteoros, cúmulos abiertos y un par de lunas memorables, noviembre invita a mirar hacia arriba más de una noche.
[Fuente: National Geographic]