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Mundo

Un nuevo naufragio en aguas del Golfo de Adén deja decenas de muertos y desaparecidos

Una tragedia más se suma a la peligrosa ruta migratoria entre África y la península arábiga. Un naufragio frente a las costas del sur de Yemen ha vuelto a poner en evidencia los riesgos extremos que enfrentan quienes buscan una vida mejor
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Lo que comenzó como una travesía en busca de oportunidades acabó en una nueva tragedia humana en el mar. Un barco con 200 migrantes africanos a bordo naufragó en la madrugada del domingo frente a las costas de Yemen, concretamente cerca de la ciudad de Shuqrah, en la provincia de Abyan. Hasta el momento, se han confirmado al menos 56 fallecidos y más de 130 personas siguen desaparecidas, según reportó la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) el martes.

Otro viaje desesperado que termina en tragedia

Los cuerpos de las víctimas, entre ellas 14 mujeres, fueron recuperados por equipos locales de emergencia, que también rescataron a 12 hombres con vida. Las operaciones de búsqueda siguen en marcha, y se teme que la cifra final de víctimas mortales sea aún más elevada.

Entre los fallecidos se encuentra también el capitán del barco, un ciudadano yemení cuyo cuerpo fue localizado junto a otros cerca de Zinjibar, la capital provincial. Aunque los detalles de las circunstancias del hundimiento aún están siendo investigados, la OIM ya ha advertido de que este tipo de tragedias se repiten con alarmante frecuencia en esta peligrosa ruta migratoria conocida como la “Ruta Oriental”.

La Ruta Oriental: una autopista marítima hacia el horror

Esta no es una tragedia aislada. La llamada Ruta Oriental es una de las más utilizadas por los migrantes procedentes del Cuerno de África, especialmente de países como Etiopía y Somalia, que huyen de la pobreza extrema, la violencia y la falta de oportunidades. Yemen, a pesar de estar sumido en una guerra civil desde hace más de una década, se ha convertido en una puerta de entrada hacia los países del Golfo, donde muchos esperan encontrar trabajo o refugio.

Según datos de la OIM, más de 60.000 migrantes llegaron a Yemen en 2024, y al menos 350 han muerto o desaparecido en naufragios solo en lo que va de 2025. Sin embargo, se teme que estas cifras estén muy por debajo de la realidad, ya que muchas embarcaciones naufragan sin dejar rastro.

Los traficantes que operan estas rutas suelen utilizar barcos improvisados, sobrecargados y en pésimas condiciones. A menudo, los migrantes pagan grandes sumas por un viaje que les promete un futuro mejor, sin saber que están embarcándose en un trayecto que puede terminar en el fondo del mar.

La OIM pide acciones urgentes: “No podemos seguir mirando hacia otro lado”

Ante la magnitud del desastre, la OIM ha hecho un llamado urgente a la comunidad internacional para abordar los peligros de la migración irregular en esta región. “Este desgarrador incidente subraya la necesidad urgente de actuar”, declaró la organización, que además ha insistido en la necesidad de ofrecer vías legales, seguras y dignas para los migrantes.

La directora de la OIM ya había advertido en ocasiones anteriores que imponer medidas más estrictas sin abordar las causas profundas de la migración —como los conflictos, el cambio climático, la pobreza o la falta de acceso a derechos básicos— es una visión “corta de miras”.

A pesar de ser uno de los países árabes más pobres, Yemen sigue siendo un punto de tránsito crucial por su ubicación geográfica. El hecho de que, incluso en medio de una guerra prolongada, decenas de miles de personas sigan arriesgando sus vidas para cruzar sus aguas, dice mucho sobre la desesperación de quienes huyen del continente africano.

La tragedia de Shuqrah no solo deja dolor y familias rotas. También plantea una vez más una pregunta que sigue sin respuesta: ¿hasta cuándo la comunidad internacional permitirá que el mar siga siendo una fosa común para quienes solo buscan una vida mejor?

[Fuente: Associated Press]

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