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Tecnología

Un proyecto de conservación de rinocerontes utiliza radioactividad en sus cuernos

Con ingenio se busca evitar el comercio ilegal
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Cada 20 horas muere un rinoceronte en Sudáfrica. Y el motivo no es comerciar su carne, sino su cuerno.

El kilogramo de cuerno de rinoceronte puede llegar a venderse en hasta US$60.000. ¿Quién estaría interesado en comprar cuerno de rinoceronte? Bueno, en la medicina asiática se afirma que el cuerno de rinoceronte tiene propiedades terapéuticas, aunque eso no se ha comprobado científicamente. Los números hablan por sí mismos: en Sudáfrica, en 2023 la caza furtiva exterminó casi 500 rinocerontes, solo para obtener sus cuernos. La cifra implicó un aumento del 11% respecto del año anterior.

El profesor James Larkin de la Unidad de Radiación y Física de la Salud de la Universidad de Witwatersrand de Johannesburgo lidera el proyecto Rhisotope. Se trata de una ingeniosa idea que busca cortar el mal desde su raíz: si se evita el comercio ilegal, se acaban las muertes de rinocerontes sin más razón que obtener dinero por sus cuernos.

Este proyecto utiliza radioisótopos, que se inyectan en dosis bajas en los cuernos de los rinocerontes vivos, sedados, por supuesto, antes del procedimiento. Con solo perforar apenas el cuerno e instalar dos diminutos chips radiactivos en la base, rociando 11.000 micropuntos en la zona, durante cinco años al menos ese rinoceronte podría salvarse de la caza furtiva.

La idea que subyace a esta estrategia es simple pero lógica. En casi todo el mundo los principales aeropuertos y puertos cuentan con equipamiento que detecta material radiactivo con el fin de prevenir el contrabando de armas nucleares. Por lo tanto, si se trata de cruzar una frontera llevando un cuerno de rinoceronte que ha sido tratado con radiactividad, las alarmas sonarán y el tráfico ilegal terminará allí mismo.

Consultados los expertos veterinarios que forman parte del proyecto sobre el riesgo de la radioactividad para los animales y los humanos, la respuesta es que a tan bajas dosis no hay peligro, aunque el cuerno en sí queda “envenenado” y ya no servirá para consumo humano.

Es de esperar que el proyecto logre su cometido, y salve a muchos rinocerontes de una muerte inútil. Si eso sucede, la misma idea podría aplicarse a otros animales para frenar el avance de la caza furtiva y el comercio ilegal.

[Fuente: Universidad de Witwatersrand]

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