¿Cómo se explica un agujero negro a alguien que no puede verlo? ¿Cómo se transmite la inmensidad de la Vía Láctea sin una imagen? Un equipo de astrofísicos españoles ha encontrado una respuesta sorprendente y revolucionaria: imprimir el universo para poder tocarlo, sentirlo y entenderlo desde el tacto.
Maquetas cósmicas para descubrir lo invisible

El Observatori Astronòmic de la Universitat de València lidera A Touch of the Universe, un proyecto que en su segunda fase ha dado vida a modelos tridimensionales únicos de agujeros negros supermasivos, la telaraña cósmica y la propia Vía Láctea. Con el apoyo de fondos europeos NextGeneration y en colaboración con el Instituto de Astrofísica de Andalucía y el Instituto de Física de Cantabria, se han desarrollado maquetas más complejas y detalladas, capaces de explicar fenómenos astronómicos que resultan difíciles incluso para quienes sí pueden verlos.
La ciencia hecha palpable

Gracias a los datos de misiones como Gaia y a la información captada por telescopios como el Hubble, estos modelos recrean desde el núcleo galáctico hasta los brazos espirales de la Vía Láctea, pasando por supercúmulos y filamentos de materia oscura. Amelia Ortiz, astrofísica y directora del proyecto, destaca la importancia del material empleado: un polvo sostenible que hace la experiencia más orgánica, alejándose del plástico convencional. «Podemos contar el universo, podemos mostrarlo, pero si también lo podemos tocar, la experiencia es mucho mejor», afirma.
Un cielo que pertenece a todos
Desde sus primeros kits táctiles sobre la Luna hasta los actuales modelos de galaxias lejanas, la iniciativa busca acercar la astronomía a niños y adultos ciegos de todo el mundo. Ortiz lo resume en una frase que guía el proyecto: «El cielo es un tesoro de toda la humanidad, y nadie debería quedarse sin descubrirlo».