Lo que comenzó como una ayuda dirigida exclusivamente a familias con bajos recursos, se ha convertido en una medida universal que beneficiará a todos los menores de 16 años en España. El anuncio del presidente Pedro Sánchez marca un paso firme en la lucha contra la pobreza visual infantil. A continuación, te contamos cómo funcionará esta política, a quién alcanza y por qué puede suponer una transformación importante para la infancia.
Una medida que sorprende por su alcance
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado que todos los niños y niñas menores de 16 años podrán acceder a gafas y lentillas financiadas por el Estado, sin necesidad de acreditar situación económica alguna. Aunque originalmente se pensó como una ayuda para familias vulnerables, el Gobierno ha decidido ampliar su cobertura y convertirla en una política universal.

El coste estimado de esta medida será de 48 millones de euros y formará parte de un Real Decreto ya en trámite. A partir de septiembre, coincidiendo con el inicio del nuevo curso escolar, cualquier menor que cumpla con el requisito de edad podrá beneficiarse de esta ayuda.
El objetivo es claro: combatir lo que se ha definido como “pobreza visual”, una condición que afecta a más de 700.000 menores en España. Se trata de niños y adolescentes que, teniendo problemas de visión diagnosticados, no acceden a gafas o lentillas por motivos económicos.
Cómo se aplicará y cuántos podrán acceder
Cada niño podrá recibir una ayuda de hasta 100 euros para la compra de gafas o lentillas. La gestión de estos bonos correrá a cargo del Colegio de Ópticos y Optometristas de España, lo que facilitará su uso directo en establecimientos adheridos. Esta cuantía ha sido estimada como suficiente para cubrir el coste medio de unas gafas básicas.
Actualmente, se calcula que cerca del 19 % de los menores en España padecen miopía, y esa cifra podría elevarse hasta el 30 % en 2030. Dado que el país cuenta con aproximadamente 7 millones de niños, se espera que más de un millón se beneficien directamente de esta iniciativa.

Mucho más que una simple ayuda económica
Numerosos estudios respaldan que una visión corregida a tiempo incide positivamente en el rendimiento escolar y en el bienestar emocional y social de los menores. Poder acceder a gafas sin barreras económicas no solo mejora su día a día, sino que también puede prevenir accidentes y problemas como la fatiga visual.
Aunque las gafas no detienen el avance de la miopía, sí son esenciales para que los niños puedan desenvolverse con seguridad en actividades cotidianas, desde leer en clase hasta jugar al aire libre. Esta política, por tanto, no solo es sanitaria: es también educativa, social y preventiva.
Fuente: Hipertextual.