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Ciencia

Una excavación arqueológica revela más sobre la otra Gran Muralla China

Una frontera extensa que tenía un propósito distinto al que se suponía.
Por Margherita Bassi Traducido por

Tiempo de lectura 2 minutos

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Prácticamente todo el mundo ha oído hablar de la Gran Muralla China. Sin embargo, el emblemático monumento no es la única frontera gigantesca del norte de Asia oriental.

Un equipo internacional de investigadores estudió una sección del Sistema de la Muralla Medieval (MWS, en inglés), una remota y casi desconocida red de muros, espacios cerrados y trincheras que atraviesa China, Mongolia y Rusia. Específicamente, investigaron una sección de 405 kilómetros en Mongolia, conocida como Arco de Mongolia, y realizaron una excavación en uno de los espacios cerrados. En lugar de encontrar una gruesa muralla de piedra, los arqueólogos hallaron una zanja poco profunda, lo que sugiere que la barrera no era para propósitos defensivos.

“Buscamos determinar el uso del espacio cerrado y el Arco de Mongolia, dijo Gideon Shelach-Lavi, arqueólogo de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en declaraciones a Antiquity. “¿Cuál era su función? ¿Era principalmente un sistema militar para defenderse contra enemigos invasores, o era para controlar las regiones más lejanas del imperio gestionando cruces de fronteras, aplacando disturbios civiles e impidiendo saqueos a pequeña escala?”.

Hubo varias dinastías que trabajaron en la Muralla Medieval de 4.000 km, como la dinastía Jin (1115 a 1234 DC), cuyo imperio incluía el norte de la China moderna y regiones del interior de Asia. Aunque el espacio cerrado estaba construido con muros gruesos de piedra los arqueólogos encontraron que el muro era en realidad una zanja poco profunda junto a un pilón de tierra.

¿Qué uso tenía?

Una zanja por cierto no serviría como defensa contra enemigos invasores, pero puede haber ayudado a guiar a la gente hacia los portones y servir como símbolo del poder de la dinastía Jin y su control de la región. Los fuertes construidos a lo largo de esta barrera habrían permitido que los soldados o guardias monitorearan quién iba y venía. Es decir que los investigadores sugieren que el poder utilizaba el Arco de Mongolia para controlar el movimiento de civiles, animales y mercancías, más que para defender la frontera.

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© Tal Rogovski

Bajo el liderazgo de Shelach-Lavi los arqueólogos también desenterraron monedas de la dinastía Song (960 a 1279 DC), artefactos de hierro y una plataforma de piedra que se calentaba y podría haberse usado como estufa y cama a la vez. Además, “la considerable inversión en las murallas de la barraca y sus estructuras interiores sugieren que estaba ocupada todo el año”, explicó Shelach-Lavi Él y sus colegas detallaron su trabajo en un estudio que se publicó hoy en Antiquity. Más específicamente, se indica que las dinastías que construyeron el sistema medieval valoraban la infraestructura civil que simbolizaba su poder y al mismo tiempo facilitaba el comercio.

En el futuro la investigación podría además echar luz sobre quiénes caminaban a lo largo de esta helada frontera hace siglos. “Los análisis de las muestras tomadas en este sitio nos ayudarán a entender mejor qué recursos usaban las personas que permanecían en las barracas, su dieta, y su estilo de vida”, concluyó Shelach-Lavi.

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