A medida que avanza la estación más fría en Australia, el COVID está volviendo a las noticias, esta vez debido a que apareció una nueva variante: NB.1.8.1.
La semana pasada la Organización Mundial de la Salud afirmó que a NB.1.8.1 es “una variante que está siendo monitoreada”, debido a su creciente propagación global y a algunas características notables que la apartan de las variantes anteriores.
¿Qué es lo que hay que saber sobre esta nueva variante?
La situación actual del COVID
Han pasado más de cinco años desde que el COVID se declaró pandemia y todavía hay olas de infecciones que aparecen con regularidad.
Es más difícil rastrear la incidencia del virus en estos días porque hay menos personas que se hacen las pruebas e informan sobre los contagios. Pero los datos disponibles sugieren que a finales del mayo de 2025 la cantidad de casos en Australia aumenta. La secuencia del genoma confirmó que la NB.1.8.1 se cuenta entre las cepas que circulan en Australia, y que en general está aumentando. De los casos secuenciados hasta el 6 de mayo en Australia, la NB.1.8.1 aparecía en menos del 1% en Australia del sur, hasta más de 40% en Victoria. El análisis de las aguas residuales del oeste de Australia determinó que la NB.1.8.1d es ahora la variante dominante en muestras recogidas en Perth.
En términos internacionales la NB.1.81 también está aumentando. Hacia finales de abril de 2025 comprendía aproximadamente el 10,7% de todas las secuencias analizadas, cuando cuatro semanas antes solo representaba un 2,5%. Aunque el número de casos seguía siendo poco importante, la tendencia creciente hizo que las agencias de salud pública de los países decidieran monitorearla más de cerca.
La NB.1.81 se ha propagado particularmente en Asia. Fue la variante dominante en Hong Kong y China hacia finales de abril.
¿De dónde proviene esta variante?
Según la OMS, la NB.1.8.1 se detectó por primera vez en enero de 2025. Es un sublinaje de la variante Omicron que desciende del linaje recombinante XDV. “Recombinante” es cuando surge una nueva variante de la mezcla genética de dos o más variantes existentes.
¿Qué dicen los investigadores?
Al igual que sus predecesoras la NB.1.8.1 presenta una cantidad de mutaciones en la proteína de superficie, que permite que el virus nos enferme, específicamente por medio de los receptores ACE2, la “puerta de entrada” a nuestras células.
Las mutaciones incluyen a T22N, F59S, G184S, A435S, V445H, y T478I. La variante surgió hace poco tiempo, por lo que no hay muchos datos sobre qué es o qué significan esos cambios. Pero un estudio reciente (todavía no revisado por expertos) ofrece algunas pistas de por qué la NB.1.8.1 se está propagando cada vez más rápido.
Con modelos de laboratorio encontraron que – de diversas variantes analizadas – la NB.1.8.1 tenía la mayor afinidad para vincular con el receptor humano ACE, lo que sugiere que podría infectar a las células con mayor eficiencia que las cepas anteriores. El trabajo también analizó cómo neutralizarían o “bloquearían” a la variante los anticuerpos de las personas vacunadas o que ya tuvieron la enfermedad. Los resultados mostraron que la respuesta de neutralización de anticuerpos era unas 1,5 veces más baja con la NB.1.8.1 que con otra variante reciente, LP.8.1.1. Eso significa que es posible que una persona infectada con NB.1.8.1 tenga más probabilidades de contagiar a otra persona, en comparación con las variantes anteriores.
¿Cuáles son los síntomas?
Hasta ahora la evidencia sugiere que la NB.1.8.1 puede propagarse más fácilmente y en parte eludir la inmunidad de las vacunas o infecciones anteriores. Estos factores podrían explicar su aumento en los datos de secuenciación.
Lo más importante es que la OMS todavía no observó evidencia de que cause enfermedad más grave que las otras variantes. Los informes sugieren que los síntomas de la enfermedad por NB.1.8.1. estarían en línea con los que provocan otras subvariantes de Omicron. Los síntomas comunes incluyen dolor de garganta, fatiga, fiebre, tos leve, dolor muscular y congestión nasal. En algunos casos pueden presentarse síntomas gastrointestinales.
¿Qué hay de la vacuna?
Hay potencial para que esta variante tenga un papel importante en la temporada invernal de enfermedades respiratorias en Australia. La respuesta de la salud pública permanece centrada en el monitoreo cercano, en seguir con la secuencia de genomas, y en promover la aplicación de refuerzos de la vacuna contra el COVID.
Incluso si los niveles de anticuerpos se reducen levemente con la NB.1.8.1. la OMS observa que las vacunas actuales contra el COVID deberían proteger contra la enfermedad grave causada por esta variante.
El refuerzo más reciente disponible en Australia y muchos otros países apunta a la JN.1, de la que desciende la NB.1.8.1. Por eso tiene sentido que debería seguir ofreciendo buena protección.
Con la llegada del invierno y una nueva variante en escena, es buen momento para pensar en otro refuerzo contra el COVID si uno está en el grupo correspondiente. Para algunas personas, en particular para las que están en situación de salud vulnerable, el COVID sigue representando la probabilidad de enfermedad grave.
Lara Herrero, Profesora adjunta y líder de investigación en Virología y enfermedades infecciosas, Griffith University. Artículo republicado desde The Conversation bajo licencia Creative Commons. Aquí podrá leer el artículo original .