Saltar al contenido
Ciencia

Una publicación médica admite que 138 de los casos informados eran inventados

Al menos 61 de esos casos inventados aparecieron citados en otras publicaciones médicas revisadas por expertos, creando cientos de errores adicionales
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

Una publicación centrada en medicina pediátrica y salud infantil emitió una declaración sorprendente: 138 de los casos de estudio publicados eran historias inventadas. Los casos eran “ficticios”.

Los informes de estos casos datan de los últimos 26 años, desde el 2000, y formaron parte de una serie creada por la publicación Paediatrics & Child Health como parte de su Programa de Monitoreo Pediátrico de Canadá (CPSP). Pero aunque se trata de una publicación de la Sociedad Canadiense de Pediatría, el impacto de esos episodios médicos inventados ha sido internacional. Porque en total, esos casos ficticios se citaron 218 veces en literatura médica revisada por expertos.

Tuvieron que admitir el hecho de que había casos inventados a partir de lo que le dijo en enero al New Yorker un coautor de uno de los informes de casos más controvertidos, el del “bebé letárgico”. El informe, que data de 2010, describía a un bebé que había estado supuestamente expuesto a opioides por alimentarse de leche materna ya que su madre había consumido acetaminofén con codeína.

El Dr. David Juurlink ha criticado desde hace años las alarmantes afirmaciones sobre la leche materna contaminada, y dijo: “Es la descripción publicada más convincente sobre la toxicidad neonatal por opioides en la leche materna. Y no es correcto”.

“Corrigen”, pero no se retractan

El Dr. Juurlink, profesor de medicina y pediatría en la Universidad de Toronto, cree que el caso del “bebé letárgico” es demasiado escandaloso como para que baste con una simple corrección.

“Es obvio que deben retractarse”, le dijo a Retraction Watch, publicación del Centro de Integridad Científica, organización sin fines de lucro. “Se trata de un caso ficticio que se presentó como real, y sus argumentos científicos han quedado invalidados, pero aún así siguen sosteniéndolos”.

Otros dos artículos que aparecieron en diferentes publicaciones, que también afirmaban sobre dosis de opioides por codeína vía la leche materna, en casos a veces fatales o de elevada toxicidad, se han retractado y retirado. Otro artículo del 206 en el Lancet, ahora presenta una enmienda con “una expresión de preocupación” sobre la integridad de la evidencia en ese caso de estudio.

El artículo del Lancet afirma que un bebé había muerto en 2005 debido a que la leche materna estaba contaminada, ya que a su madre le habían indicado tomar Tylenol 3, que contiene 30 miligramos de codeína, un opioide, para aumentar el efecto de un analgésico.

La editora en jefe de Paediatrics & Child Health, Joan Robinson, les dijo a los reporteros que lo revelado al New Yorker había hecho que la publicación “añadiera una corrección a las 138 publicaciones que dirigían la atención a los estudios de la CPSP, para aclarar que los casos eran ficticios”.

“A partir de ahora”, le explicó a Retraction Watch, “los informes de los casos afirmarán específicamente que el caso es ficticio”.

Robinson añadió que la intención original de la publicación de estos informes era “que los casos fueran ficticios para proteger la confidencialidad del paciente”. Aunque las “viñetas clínicas” han estado disponibles durante décadas sin que los lectores se enteraran de esta licencia dramática, a partir de 2015 los lineamientos para presentar artículos que se quisieran publicar indicaban a los potenciales autores que debían “presentar un caso ficticio en relación con un estudio” que quisieran dramatizar (se presume que de manera responsable).

Lo curioso es que los lineamientos de 2010, año en que Paediatrics & Child Health publicó la inventada historia de terror sobre la leche materna con opioides, no indicaban que los autores debían presentar casos ficticios.

Efectos y consecuencias

Aunque hay que admitir que las correcciones correspondían, y se aprecian, también es cierto que las acciones del Paediatrics &  Child Health  intentan remediar el desastre de la desinformación que crearon los casos de estudio inventados.

Como práctica estándar, la publicación canadiense también envía el texto completo de sus artículos a PubMed Central, archivo gratuito de publicaciones de investigación que han sido revisadas por expertos en biomedicina y ciencias de la vida, y que mantiene la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. Tampoco esas versiones de los casos de estudio ficticios en PubMed contenían notas advirtiendo sobre los casos ficticios.

Lo peor de todo es que al menos 61 de esos 138 casos de estudio aparecieron citados por al menos un artículo en otras publicaciones a lo largo de estos años, según los registros de la base de datos de citas Semantic Scholar.

A una autora, la Dra. Farah Abdulsatar, pediatra de la Facultad Schulich de Medicina y Odontología de Ontario,  le avisaron que su caso – este sí era real – publicado en Paediatrics  Child Health, se había marcado como ficticio debido a un error.

“La editora reconoció que fue un error del equipo editorial, que pasó por alto el hecho de que nuestro caso de estudio era real”, dijo la Dra. Abdulsatar. Pero aparentemente la editora de esa publicación le dijo que ahora corregir esa corrección sería “difícil”.

Compartir esta historia

Artículos relacionados