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Tecnología

Una red de cuentas verificadas está llenando X de tormentas, chemtrails y desastres que nunca ocurrieron. La IA acaba de darles el arma perfecta

Una investigación siguió 20 perfiles que difunden conspiraciones climáticas y se amplifican entre sí. Uno de cada nueve posts analizados usó imágenes o videos generados con IA como si fueran pruebas reales.
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Durante años, las conspiraciones sobre el clima tuvieron un problema bastante incómodo: necesitaban encontrar imágenes reales que pudieran tergiversarse. Una tormenta antigua podía presentarse como actual, una estela de condensación podía convertirse en un supuesto “chemtrail” y cualquier experimento científico podía terminar conectado con una operación secreta.

La inteligencia artificial acaba de eliminar buena parte de esa limitación. Ahora la “evidencia” también puede fabricarse desde cero.

Una investigación de El Sabueso de Animal Político, publicada por Chequeado dentro del proyecto regional LatamChequea, siguió entre diciembre de 2023 y agosto de 2026 a 20 cuentas verificadas de X que publican sistemáticamente desinformación climática. El resultado muestra algo más complejo que usuarios aislados: comparten materiales, se responden, pertenecen a comunidades similares y ayudan a amplificar las mismas narrativas. Tres de las cuentas analizadas están ubicadas en Argentina.

La IA puede fabricar la “prueba” que antes había que buscar

Una red de cuentas verificadas está llenando X de tormentas, chemtrails y desastres que nunca ocurrieron. La IA acaba de darles el arma perfecta
© Pixabay / OldmanBrown17.

Los investigadores revisaron 166 publicaciones. Diecinueve (aproximadamente una de cada nueve) contenían imágenes o videos identificados como generados con IA. No se utilizaban simplemente como ilustraciones: aparecían como supuesta evidencia de acontecimientos reales.

Uno de los ejemplos resulta especialmente revelador. Después de una inundación ocurrida cerca de Langtang Lirung, en el Himalaya, circuló un video que supuestamente mostraba un F-16 bombardeando una presa y provocando deliberadamente el desastre. La investigación determinó que la grabación circulaba desde meses antes y que una herramienta de detección la calificaba como artificial con una probabilidad del 99%.

El patrón se repite alrededor de viejos conocidos del universo conspirativo. De los posts estudiados, 68 mencionaban chemtrails, 60 geoingeniería, 43 manipulación climática y 26 HAARP. Bill Gates, la Agenda 2030 o el Foro Económico Mundial aparecen después como piezas que permiten conectar unas conspiraciones con otras.

La existencia de proyectos reales facilita esa mezcla. HAARP, por ejemplo, existe y estudia la ionosfera desde Alaska. Pero la propia institución explica que sus ondas de radio no interactúan con las capas atmosféricas donde se produce el tiempo meteorológico y, por tanto, no puede controlar el clima. Lo mismo sucede con los llamados chemtrails: las líneas blancas detrás de los aviones son estelas de condensación producidas bajo determinadas condiciones atmosféricas, no pruebas de una operación secreta de geoingeniería.

No son veinte cuentas hablando cada una por su lado

Una red de cuentas verificadas está llenando X de tormentas, chemtrails y desastres que nunca ocurrieron. La IA acaba de darles el arma perfecta
© USAF/Jessica Matthews, University of Alaska Fairbanks.

El otro hallazgo importante está en cómo circulan estas historias. La investigación encontró perfiles que publicaban el mismo material el mismo día, se etiquetaban mutuamente, respondían publicaciones de otros miembros y coincidían dentro de comunidades como Reclaim Our Skies.

Ese comportamiento importa porque convierte una publicación aislada en algo que puede parecer una conversación multitudinaria. Además, 17 de las 20 cuentas obtuvieron su insignia azul después de la compra de Twitter por Elon Musk.

Eso no significa que X certifique lo que dicen. De hecho, ahí está uno de los grandes cambios respecto del antiguo Twitter: actualmente la insignia azul indica principalmente que una cuenta mantiene una suscripción Premium y cumple determinados requisitos. Ya no supone que haya superado el antiguo criterio de ser una cuenta “activa, notable y auténtica”.

Siete de los perfiles estudiados también tenían habilitadas Suscripciones, que permiten cobrar mensualmente a sus seguidores. El análisis no permite determinar cuánto ingresan realmente ni qué proporción de ese dinero procede de publicaciones desinformantes. X continúa ofreciendo Creator Subscriptions y, desde septiembre, está sustituyendo su antiguo sistema de reparto de ingresos por Original Content Rewards.

La conspiración ya no necesita que algo haya sucedido

Una red de cuentas verificadas está llenando X de tormentas, chemtrails y desastres que nunca ocurrieron. La IA acaba de darles el arma perfecta
© NASA.

Ese quizá sea el cambio más importante. La IA no inventó los chemtrails, ni HAARP, ni las teorías sobre élites que supuestamente controlan el clima. Lo que hizo fue proporcionarles algo mucho más poderoso: imágenes de acontecimientos que nunca existieron.

Y cuando ese contenido circula dentro de redes que se responden, se citan y se legitiman mutuamente, comprobarlo después puede llegar demasiado tarde. Un estudio publicado este año en Nature Communications encontró que las Community Notes de X reducen significativamente la difusión posterior de publicaciones engañosas una vez que aparecen, pero también señaló que muchas llegan después de la fase inicial de mayor viralidad.

La desinformación climática ya podía convertir una imagen verdadera en una historia falsa. Ahora puede prescindir incluso de la primera parte.

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