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Ciencia

El universo podría habernos enviado un mensaje desde otro lado. Una señal detectada en 2019 podría ser el eco de un agujero de gusano que conecta dos realidades

Lo que comenzó como un registro rutinario en los detectores LIGO y Virgo podría ser el descubrimiento del siglo. Científicos chinos aseguran que la señal GW190521 no pertenece a nuestro universo, sino al colapso de un agujero de gusano que abrió un puente temporal entre mundos.
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En septiembre del 2019, los detectores LIGO y Virgo captaron una vibración en el tejido del cosmos que duró menos de una décima de segundo. Fue breve, irregular y tan potente que desconcertó incluso a los astrofísicos más experimentados.

La han bautizado GW190521, y durante años se creyó que era una colisión más entre agujeros negros. Pero un nuevo estudio sugiere algo radicalmente distinto: podría haber sido el eco de un agujero de gusano, un túnel entre universos que, por un instante, se abrió y dejó escapar su latido.

Un ruido imposible

Científicos podrían haber encontrado el primer agujero de gusano de la historia. Una señal perdida en el ruido de 2019 podría ser la primera prueba real de un portal cósmico.
© Unsplash – NASA Hubble Space Telescope.

Las ondas gravitacionales son como las ondas en un estanque: cuando dos cuerpos supermasivos chocan, el espacio-tiempo vibra. Esas vibraciones —minúsculas, casi imposibles de detectar— viajan millones de años luz hasta llegar a la Tierra. Normalmente, la señal es limpia, predecible, con un crescendo que delata cómo los agujeros negros giran uno alrededor del otro antes de fusionarse.

Pero GW190521 no tenía ese patrón. Era un golpe seco, un estallido sin preludio. “Fue como escuchar solo el impacto final, sin la música de antes”, explica el astrofísico Qi Lai, de la Academia China de Ciencias. Durante muchos años, nadie logró explicarlo. Hasta que un grupo de investigadores chinos y europeos decidió poner a prueba una hipótesis que parecía sacada de la ciencia ficción: ¿y si el sonido no provenía de nuestro universo?

El eco de otro cosmos

Científicos podrían haber encontrado el primer agujero de gusano de la historia. Una señal perdida en el ruido de 2019 podría ser la primera prueba real de un portal cósmico.
© Unsplash – NASA Hubble Space Telescope.

Los agujeros de gusano son una consecuencia teórica de la relatividad general de Einstein. En esencia, son atajos cósmicos, puentes que conectan regiones distantes del espacio o incluso universos paralelos. Nunca se ha observado uno directamente. Hasta ahora.

El equipo de Lai construyó un modelo matemático para simular cómo sonaría un agujero de gusano colapsando. Luego, compararon esa predicción con los datos reales de LIGO y Virgo. El resultado fue perturbador: la coincidencia era sorprendente. La señal podía describirse tanto como una colisión directa de agujeros negros como como el eco de un agujero de gusano en otro universo. La diferencia entre ambos modelos, dicen los autores, es mínima.

“Si esta interpretación es correcta, habríamos escuchado por primera vez el sonido de un túnel entre universos”, escriben en su estudio publicado en Physical Review D.

Una grieta en la realidad

Científicos podrían haber encontrado el primer agujero de gusano de la historia. Una señal perdida en el ruido de 2019 podría ser la primera prueba real de un portal cósmico.
© Unsplash – NASA Hubble Space Telescope.

Según la hipótesis más reciente, dos agujeros negros colisionaron en otro universo, generando un agujero de gusano temporal cuya garganta se abrió hacia el nuestro. Por esa abertura habría escapado una onda gravitacional, viajando a través del vacío hasta llegar a la Tierra.

La idea no solo es poética, sino revolucionaria. Significa que el cosmos podría estar lleno de ventanas interdimensionales, invisibles a simple vista pero detectables mediante las ondas que emiten. Si futuros observatorios como LISA, el detector espacial que la ESA lanzará en 2035, logran captar más señales similares, los agujeros de gusano dejarían de ser un concepto teórico para convertirse en una realidad física.

Lo que viene después

Por ahora, los científicos mantienen la cautela. Las pruebas no son concluyentes, y la explicación clásica —una colisión violenta de agujeros negros sin fase orbital— sigue siendo posible. Pero el simple hecho de que ambas opciones sean viables abre una nueva era para la física teórica.

“Estamos ante algo que pone a prueba los límites de nuestra comprensión del espacio y el tiempo”, comenta Bing Zhang, astrofísico de la Universidad de Hong Kong. “Si la señal GW190521 realmente proviene de un agujero de gusano, significa que el universo no solo se expande, sino que también se pliega sobre sí mismo, creando caminos ocultos que apenas empezamos a escuchar”.

Por primera vez, quizás, el cosmos no nos ha mostrado algo: nos lo ha susurrado. Y ese susurro podría ser el eco de otro universo esperando al otro lado.

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