China ya puso en marcha un tanque que combina inteligencia artificial, protección activa y tecnología inspirada en la ciencia ficción. Su diseño rompe con décadas de tradición militar y podría alterar el equilibrio en futuros conflictos terrestres a gran escala.
Un equipo de científicos publicó en la revista Science Advances el desarrollo del NEO-PGA, un chip óptico que usa materiales de cambio de fase para procesar y transmitir datos con luz sin necesidad de alimentación eléctrica constante. El avance, fabricado con procesos industriales estándar sobre obleas de silicio de Intel, podría reducir significativamente el consumo energético y los costos de desarrollo en aplicaciones de inteligencia artificial
Mientras Silicon Valley sigue liderando parte de la revolución de los modelos de IA, China, Taiwán, Corea del Sur y Japón controlan gran parte de la fabricación mundial de chips, baterías, sensores y componentes avanzados. Y esa infraestructura podría definir quién dominará la era de los robots humanoides.
La caída global del mercado móvil y la presión de la inteligencia artificial sobre componentes clave como la memoria RAM están empujando a la industria china hacia un nuevo objetivo. Sensores, baterías y sistemas desarrollados para smartphones están siendo reutilizados para crear una generación de robots capaces de competir incluso con humanos.
Un nuevo sistema basado en redes neuronales logra reconstruir detalles que antes se perdían por la turbulencia atmosférica. Gracias al modelo Neo, los astrónomos pueden transformar imágenes borrosas tomadas desde la superficie terrestre en observaciones mucho más precisas, acelerando el análisis del universo a una escala inédita.
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