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¿Y si los cerebros de aves y mamíferos no fueran tan parecidos como creíamos?

Un estudio desde Euskadi desafía la idea de que aves y mamíferos comparten un diseño cerebral similar. Investigadores han descubierto que, aunque sus circuitos neuronales cumplen funciones parecidas, se formaron por caminos evolutivos totalmente distintos. Este hallazgo no solo reescribe lo que sabemos sobre la evolución, sino que también abre nuevas preguntas sobre la inteligencia y el desarrollo neuronal.

Un hallazgo que cambia la comprensión de la evolución cerebral

Investigadores del Centro Vasco de Neurociencias Achucarro han puesto en duda la teoría predominante sobre la similitud entre los cerebros de aves, mamíferos y reptiles. Hasta ahora, se creía que estos animales compartían neuronas y conexiones casi idénticas para procesar información sensorial y cognitiva. Pero los estudios liderados por Eneritz Rueda-Alaña y Fernando García-Moreno demuestran que esta idea es incorrecta.

Los científicos se enfocaron en el palio, la región del cerebro donde se encuentran funciones cognitivas clave. En los mamíferos, esta zona forma el neocórtex, mientras que en las aves existe el hiperpalio y en los reptiles, una corteza dorsal más simple. Lo sorprendente es que, aunque aves y mamíferos tienen circuitos neuronales que parecen funcionar de manera similar, su desarrollo embrionario sigue rutas completamente distintas.

Neuronas distintas, caminos distintos, pero funciones similares

El doctor García-Moreno explica que, a diferencia de lo que se creía, las neuronas de aves y mamíferos no son versiones reorganizadas de un mismo tipo celular. De hecho, cada grupo ha desarrollado sus propios tipos neuronales de manera independiente. “No son las mismas neuronas recolocadas en diferentes lugares, sino que han surgido células completamente nuevas en cada línea evolutiva”, detalla el investigador.

Este hallazgo supone un cambio radical en la forma en que se entiende la evolución cerebral. Significa que la naturaleza ha encontrado múltiples maneras de crear circuitos neuronales eficientes sin necesidad de seguir un mismo patrón. Aves y mamíferos llegaron a soluciones similares, pero por caminos separados.

Implicaciones para la neurociencia y la inteligencia artificial

Este descubrimiento tiene consecuencias que van más allá de la biología evolutiva. Según García-Moreno, comprender cómo la evolución ha generado circuitos óptimos de distintas maneras puede ser crucial para el estudio de redes neuronales, modelos de neurocomputación e incluso inteligencia artificial. Si diferentes caminos evolutivos han desembocado en estructuras cerebrales funcionalmente eficientes, quizás haya más de una forma de diseñar sistemas inteligentes.

Sin embargo, no todo ha cambiado. El estudio también confirma que las neuronas inhibitorias se han mantenido intactas en todos los vertebrados. Esto sugiere que cumplen una función tan esencial que la evolución no ha podido prescindir de ellas. Además, entender mejor su papel podría aportar claves para investigar neuropatologías asociadas a su desarrollo.

Este avance no solo redefine la evolución del cerebro, sino que también plantea nuevas preguntas sobre la inteligencia, la cognición y las posibles aplicaciones tecnológicas derivadas de estos conocimientos.

 

Fuente: Cadena SER. 

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