La temporada de huracanes de 2025 genera más incertidumbre que nunca. No se trata solo del número de tormentas, sino de su potencial destructivo. Algunos especialistas plantean la posibilidad de un futuro donde los huracanes alcancen una potencia sin precedentes. El cambio climático no solo los hace más frecuentes, también más peligrosos, al punto de desafiar las escalas actuales.

Huracanes más intensos: ¿una amenaza en el horizonte?
El huracán Milton, que impactó Florida en octubre de 2024, dejó una marca histórica: vientos de 290 km/h que lo convirtieron en uno de los más poderosos jamás registrados en el Golfo de México. No fue un caso aislado. Fue la segunda tormenta de categoría 5 en la misma temporada, junto con Beryl.
Ambas tormentas han sido analizadas por científicos que concluyeron que el cambio climático jugó un papel clave en su intensificación. A medida que el calentamiento global se acentúa, también lo hace la energía disponible para los ciclones tropicales. Y eso podría ser apenas el comienzo.
El aumento de la temperatura del océano y de la atmósfera hasta 20 kilómetros de altura provee el «combustible» que permite que estos sistemas crezcan más rápido y con mayor violencia. Según el investigador Kerry Emanuel, en condiciones normales solo un 1% o 2% de las tormentas se acercan al máximo teórico de velocidad del viento, que ronda los 320 km/h. Pero ese umbral podría desplazarse hacia los 350 km/h antes de que acabe el siglo.
¿Una categoría 6? La ciencia lo considera posible
Los climatólogos Michael Wehner y James Kossin evaluaron el impacto de un calentamiento global de dos grados sobre los niveles preindustriales. Descubrieron que eso duplicaría el riesgo de huracanes casi “fuera de escala” en zonas como el Golfo de México. Incluso propusieron una nueva clasificación: categoría 6, para tormentas con vientos sostenidos superiores a los 310 km/h.
Entre 1980 y 2021, cinco huracanes habrían alcanzado ese nuevo umbral, todos en los últimos nueve años del registro. Esto sugiere no solo una tendencia, sino una transformación en marcha.

El verdadero peligro podría no estar en el viento
Actualmente, la escala Saffir-Simpson clasifica los huracanes del 1 al 5 según la velocidad del viento. Sin embargo, los científicos alertan que ese enfoque podría ser insuficiente. Wehner destaca que el agua representa un peligro igual o mayor: inundaciones por lluvias, marejadas ciclónicas y penetración de agua salada en áreas costeras.
Huracanes como Sandy, que ni siquiera era de categoría 1 al llegar a Nueva York, pueden ser devastadores por su tamaño y la cantidad de agua transportada. A veces, las personas bajan la guardia si la velocidad del viento se reduce, sin considerar otros factores de riesgo.
Para los expertos, el verdadero problema no es solo la intensidad del viento, sino el aumento de las lluvias en un mundo más cálido. Y eso, advierten, es física pura.
Fuente: National Geographic.