Paul Allen se ha convertido en el centro de una investigación en las Islas Caimán. El motivo es que el yate del empresario y cofundador de Microsoft (junto a Bill Gates) podría haber destrozado el 80% de un arrecife de coral protegido.

Según las primeras investigaciones, el daño lo ha ocasionado la cadena del ancla al arrastrarse sobre el arrecife. El yate de Allen, conocido como Tatoosh no es precisamente pequeño. Mide 92 metros de longitud y tiene piscina cubierta, un salón con chimenea de piedra caliza francesa, una sala de cine, y hasta dos helicópteros. Para operar necesita una tripulación de 30 personas, y ocupa el puesto 49 en la lista de embarcaciones de recreo más grandes del mundo.

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El superyate había fondeado en una zona supuestamente permitida por las autoridades locales, pero un buceador advirtió a los tripulantes del barco de que la cadena estaba provocando grandes daños en la zona. El barco se desplazó inmediatamente a otra zona, pero los primeros cálculos estiman que el 80% del área protegida podría haberse perdido (1.300 metros cuadrados).

La compañía de Allen, Vulcan Inc, ha emitido un comunicado asegurando que la posición de amarre era la indicada por las autoridades de las Islas Caimán, y que el daño en el arrecife se ha exagerado. La compañía, de hecho, colabora con las autoridades locales en medir el alcance del destrozo y colaborar en su restauración.

No es la primera vez que se produce un incidente similar con un superyate. Boat International apunta que el pasado año se acusó a otra embarcación de gran tamaño de provocar daños en uno de los preciados arrecifes, pero no se pudo demostrar su participación en el incidente. [Boat International vía Business Insider]

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Fotos: Tatoosh, fondeado en La Rochelle y Ciudad del Cabo. Wikimedia Commons

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