Imaginar el universo entero comprimido en cálculos digitales ya no suena para nada a ciencia ficción. Pero el consorcio Euclid acaba de hacerlo realidad: una simulación colosal con miles de millones de galaxias, diseñada para preparar a los astrónomos ante la avalancha de datos del telescopio espacial Euclid. Lo inquietante es que, además de servir como un mapa de referencia, la simulación empieza a mostrar grietas en el modelo estándar de la cosmología.
Un cosmos sintético de 3.400 millones de galaxias
Flagship 2 es la simulación más grande y sorprendente de su tipo. Utiliza billones de partículas y recrea 3.400 millones de galaxias con hasta 400 propiedades distintas. El cálculo, ejecutado en la supercomputadora Piz Daint de Suiza, permitió rastrear la formación de estructuras cósmicas a lo largo de miles de millones de años, produciendo un mapa que anticipa lo que Euclid observará realmente en el espacio profundo.
La misión de Euclid y el desafío de los datos
El telescopio espacial Euclid, lanzado en el año 2023 por la ESA, busca desentrañar la naturaleza de la energía oscura y la materia oscura. Sus instrumentos generan volúmenes de información imposibles de procesar sin modelos previos. Por eso, la simulación Flagship 2 no solo es un ejercicio técnico: es una guía para interpretar lo que Euclid capture, desde cúmulos galácticos hasta deformaciones por lentes gravitacionales.
Las primeras fisuras en el modelo estándar

Lo inesperado de ésto es que ha surgido cuando los investigadores analizaron los resultados. Algunas estructuras simuladas no encajan del todo con las predicciones del modelo estándar de la cosmología, el marco teórico que explica la evolución del universo. Los científicos hablan de “nuevas deficiencias”: pequeñas señales que podrían indicar que nuestras ecuaciones no bastan para explicar la expansión y la distribución de la materia.
Retrocediendo 10.000 millones de años
La simulación permite explorar el cosmos tal como era hace más de 10.000 millones de años. Con ella, los astrónomos podrán comprobar si la tasa de expansión del universo (la famosa constante de Hubble) se mantuvo estable o cambió en el tiempo. También, abre la puerta a estudiar fenómenos raros, como regiones donde la materia oscura genera distorsiones extremas en la luz, algo que Euclid podrá verificar con observaciones reales.
Lo que está en juego
Si las observaciones del telescopio confirman las discrepancias vistas en Flagship 2, la cosmología entraría en una nueva fase. Podría significar que necesitamos leyes adicionales, constantes desconocidas o incluso una revisión de lo que entendemos por energía oscura. Lo que comenzó como una simulación para entrenar algoritmos podría convertirse en la primera señal de que el universo guarda muchos secretos que todavía no sabemos calcular de ninguna manera.