¿Qué harías si fueras un superdotado de las matemáticas? Es posible que entre las respuestas se incluya alguna manera de ganar dinero, de hacerte millonario. Esto es lo que ocurrió hace más de 10 años con un grupo de estudiantes del MIT, habían encontrado la fórmula para ganar millones de dólares en la lotería.

No fue la primera vez que ocurría un caso parecido. A finales de la década de los 70 se formaría el conocido como MIT Blackjack Team, un grupo de alumnos y ex alumnos del propio MIT y Harvard que hicieron uso de sus capacidades en los cálculos y de técnicas para contar las cartas, técnicas que resultaron estrategias ganadoras para vencer en los casinos de todo el mundo en el Blackjack.

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Una historia que además se conecta con el libro que dio origen a este curioso equipo de estudiantes de las más elitistas universidades. El libro sería Beat the Dealer: A Winning Strategy for the Game of Twenty-One, escrito décadas atrás por Edward Thorp, profesor de ¿adivinan? Sí, el MIT también. El caso es que este libro fue una guía en los comienzos para Bill Kaplan, uno de los estudiantes del MIT Blackjack Team. La historia, como en otros casos similares, fue llevada al cine en Hollywood bajo el título de 21 Black Jack.

Así que volviendo al año 2005, no era ni mucho menos la primera vez que unos estudiantes del MIT hacían uso de su capacidad en el cálculo para ganar dinero en el juego. Lo curioso de la historia es que muchos años después se descubrió que el Estado estaba al tanto. Empecemos por el principio.

Jóvenes, listos y estudiantes del MIT: jugando a caballo ganador

Foto: Rawpixel / Shutterstock

A comienzos del 2000 y mientras realizaban una investigación para un proyecto, un grupo de estudiantes del MIT encontró la manera de poder ganar dinero de manera relativamente fácil a través del juego de la Lotería de Massachusetts. Se habían fijado que las estadísticas no fallaban y que durante unos pocos días cada tres meses, el juego les permitiría generar dividendos.

¿Cómo? Debido a la peculiaridad y las reglas de la propia lotería. Y es que cuando no había un único ganador para el bote principal (2 millones como tope), se repartía en los premios menores, los cuales se inflaban en comparación al montante normal. Un ejemplo: si un premio menor acertando 4 o 5 números era de 2 o 4 mil dólares, en el caso de repartirse el bote principal ascendería a 20 o 40 mil dólares.

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El grupo estudió el proceso de repartición y dieron con la fórmula: comprando alrededor de 100.000 dólares en boletos estarían muy cerca de lograr el éxito. Si compraban 600.000 dólares en boletos tenían asegurado entre un 15% y un 20% de retorno sobre lo invertido.

Así, cuando el bote principal llegaba al tope de los 2 millones de dólares, los estudiantes ponían en marcha el plan comprando todos los boletos posibles, comenzando a tener las primeras ganancias que se repartían entre todos. Lo que ocurrió a partir de aquí es fácil de imaginar: cada centavo y dólar que entraba se volvía a jugar en la siguiente lotería, una mecánica que no sólo les generó mucho dinero, dejaron sus carreras y lo convirtieron en su modo de vida llegando a atraer a inversores, los cuales les suministraban el dinero necesario para poner en juego la técnica y engordar las cifras de ganancias.

Foto: Julie Clopper / Shutterstock

En el año 2005 el grupo ya había conseguido la cifra de 8 millones de dólares con su sistema, y 5 años después, en el 2010, habían descubierto la manera de ganar el bote principal (los 2 millones de dólares) en un solo intento. Finalmente dos años después, en el 2012, los estudiantes tuvieron que parar este lucrativo sistema.

Y es que una investigación llevada a cabo por el diario Boston Globe destapó la maquinaría desarrollada por estos jóvenes durante varios años. No sólo eso, se descubrió que el propio Estado, con la Lotería de Massachusetts en primer lugar, tenían conocimiento de lo que estaba ocurriendo desde el principio. Y es que parece lógico detectar a un grupo que se dedicaba sistemáticamente a la compra de cientos de miles de boletos.

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La razón por la que la Lotería, aún sabiéndolo, no hizo nada, es muy simple: hasta ese mismo año en el que se destapó el sistema, era legal comprar cuantos boletos quisiera una persona. Además, para la Lotería suponía mayores beneficios por la propia venta de esos miles de boletos. Al no existir ningún tipo de trampa, manipulación o ilegalidad, y no estar implicados ninguno de los vendedores de la tienda de lotería, los estudiantes quedaron libres de cargos. Ese mismo año también cambiaron las leyes de la Lotería en Massachusetts limitando el número de boletos que se podían vender.

Foto portada: Lightboxx / Shutterstock

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