Lo que tenéis sobre estas líneas es uno de esos caprichos reservados a entusiastas duros de la alta fidelidad y el diseño de interiores. Se trata del Fern & Roby Tredegar, un tocadiscos de 6.000 dólares cuyo origen es bastante humilde: la chatarra de un viejo puente de acero.

La chatarra es la materia prima con la que se forja la base del tocadiscos. Aparte de la cuestión estética, la elección tiene cierto sentido desde el punto de vista del audio. El hierro es un excelente aislante de las vibraciones y permite que los discos giren a una velocidad consistente y sin artefactos. El plato para los vinilos y los controles están hechos de bronce con electrónica firmada por Denon. Todo el conjunto pesa 45 kilos.

6.000 dólares es una cifra muy alta hasta que ves este vídeo que detalla el laborioso proceso que hay que seguir solo para forjar, pulir y preparar la base del tocadiscos. Una pieza para admirar surgida, literalmente, de debajo de un puente. [Tektoniks vía Science Channel]


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