Fotografiar al cielo nocturno es el equivalente a ir de pesca para todo aficionado a la astronomía, pero no es una actividad tan simple y directa como pueda parecer. Sí, un trípode y una cámara manual son todo el equipo que necesitas, pero lo más importante es dominar la exposición.

Uno de los controles que sirven para ajustar la exposición de la escena es la velocidad de obturación. Si dejamos abierto el obturador muy poco tiempo, no habrá suficiente luz en la toma. Si en cambio lo abrimos demasiado tiempo, la cámara captará el rastro de las estrellas al moverse por el cielo. Puedes jugar con este efecto si es lo que quieres; si no, este sencillo truco te ayudará a evitar los rastros causados por la rotación de la Tierra.

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La “regla del 500” nos sugiere dividir el número 500 por la distancia focal de nuestro objetivo para obtener la velocidad de obturación más larga que podemos utilizar para la fotografía de estrellas. Así, si nuestra lente es de 18 mm, no deberíamos ajustar la exposición más allá de 27,9 segundos.

Aquí tienes las cuentas hechas para las distancias focales más comunes. Son válidas siempre que tu cámara sea full-frame: si usas una cámara con sensor APS-C, tendrás que multiplicar el resultado por el factor de recorte.

  • 11 mm: 45,5 segundos
  • 12 mm: 41,7 segundos
  • 14 mm: 35,7 segundos
  • 16 mm: 31,3 segundos
  • 18 mm: 27,8 segundos
  • 20 mm: 25 segundos
  • 24 mm: 20,8 segundos
  • 28 mm: 17,9 segundos
  • 35 mm: 14,3 segundos
  • 50 mm: 10 segundos
  • 85 mm: 5,9 segundos

No es la fórmula perfecta. Antes se llamaba “regla del 600” y ahora está siendo lentamente reemplazada por la “regla del 400”. Las cámaras con más píxeles son capaces de detectar movimientos más sutiles en el firmamento, así que estos viejos trucos también necesitan un ajuste.

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En cualquier caso, un buen punto de partida para iniciarse en la fotografía nocturna, y especialmente las fotografía de estrellas. [Photography Life]