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Ciencia

Expertos piden construir un laboratorio en la Luna para contener gérmenes traídos de la Luna

Un biólogo especializado en especies invasivas se asoció con un ex estratega del Pentágono para insistir en que la NASA construya “instalaciones de biocontención lunar”.
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Casi dos años antes de que se fundara la NASA ya había preocupación internacional ante la posible contaminación terrestre del espacio y sus mundos debido a los microbios, o al revés: que nuestras naves espaciales pudieran traer a la Tierra algún patógeno alienígena mortal. El miedo era real, y se basaba en la ciencia, por lo que los primeros hombres en pisar la Luna con la misión Apolo 11 pasaron 21 días en cuarentena al regresar a la Tierra.

Ahora que hay varias naciones participando de la carrera espacial, y compañías privadas que compiten en la misma carrera, un ex estratega del Pentágono se ha asociado con un biólogo en especies invasivas para presionar a la NASA por la construcción de “instalaciones de biocontención” en la Luna. En la Tierra, dicen estos científicos, no hay instalaciones actuales ni planificadas que puedan asegurar a la humanidad ante alguna forma alienígena contagiosa y peligrosa en el nivel 4 de bioseguridad (BSL-4) el más elevado para los patógenos según lo definen los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EEUU. (CDC).

“La humanidad está entrando en una nueva era de la exploración espacial pero las estrategias de protección planetaria que hoy tenemos no se han mantenido al tanto con los riesgos relacionados con las muestras que se traen a la Tierra desde otros mundos”, dijo el microbiólogo Frederick Moxley, ex consejero del Pentágono, en declaraciones.

“Las instalaciones que proponemos actuarían como un muro de contención entre la Tierra y cualquier organismo vivo potencialmente riesgoso que pudiera acompañar en su regreso a las futuras misiones espaciales”, afirmó Moxley.

Duro de matar

Moxley y su coautor Anthony Ricciardi, que se especializa en especies invasivas y ecosistemas acuáticos en la Universidad McGill de Montreal, destacaron un inusual episodio de la historia reciente de la Estación Espacial Internacional para respaldar sus argumentos. Tal como lo informó BMC Microbiology en 2019, la  Enterobacter bugandensis —especie de bacteria que causa shock séptico en los bebés— ha mutado en cepas “resistentes a múltiples drogas” estando a bordo de la estación espacial.

En ese momento los investigadores especularon que las nuevas cepas orbitales de este organismo altamente patogénico habían evolucionado con ayuda de la “capacidad de la bacteria para sumar material genético en la microgravedad”. Moxley y Ricciardi argumentan que no se trata solamente de las hipotéticas bacterias extraterrestres (que suponen improbables), sino que los astronautas que viajen a Marte o a otros lugares de nuestro sistema solar podrían traer versiones nuevas, potentes, de enfermedades terrestres que antes era mucho más fácil combatir.

“Al adquirir nuestra características estos organismos alterados podrían representar un nuevo riesgo de invasión a la Tierra si llegan transferidas por muestras contaminadas que no se contengan de manera segura”, escribieron Moxley y Ricciardi en su nuevo trabajo publicado en mayo en Ambio.

Fuera de alcance

Ambos investigadores entienden que los riesgos por los que hacen sonar las alarmas pueden parecer improbables. Pero la probabilidad estadística de una pandemia extraterrestre devastadora es “algo que no conocemos ni podemos conocer”, y que justifica que haya estricto monitoreo “para prevenir el intercambio biológico interplanetario”.

Los dos científicos abogan por la construcción de “laboratorios de bioseguridad para unidades extremófilas (BSL-X)”, lo que sumaría una nueva capa al sistema de los CDC. Las unidades deben estar completamente automatizadas para evitar el riesgo de exposición humana, con sistemas robóticos que las manipulen, procesen y esterilicen adecuadamente.(“Sólo cuando se haya confirmado actividad microbiana y completa esterilización podría considerarse que el material se puede trasladar a otro lugar”, escribieron).

El trabajo de Moxley para el gobierno había involucrado redes de datos militares, antes de pasar a la biodefensa. Ricciardi, director de la Facultad Bieler de Medio Ambiente de McGill, ha defendido desde siempre la mejora en protocolos de bioseguridad relacionados con la exploración espacial, basándose en su experiencia profesional con invasiones biológicas.

Ricciardi declaró que “décadas de investigación de especies invasivas nos demuestran que un organismo que se introduce en el lugar equivocado en el momento equivocado puede propagarse sin control con impactos en los ecosistemas que son potencialmente devastadores e irreversibles a largo plazo”.

“Esta investigación justifica que se actúe con todas las precauciones que impidan que se introduzca material de origen extraterrestre”, afirmó.

Si la NASA estuvo dispuesta a encerrar a Buzz Aldrin y Neil Armstrong durante tres semanas, al menos tendrían que estar dispuestos a considerar esta propuesta.

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