Cada año surgen miles de nuevas parejas en Internet, unas estadísticas que se multiplican con el paso del tiempo. Muchas de estas relaciones han acabado perdurando, otras han servido como simple encuentro sexual. Luego están aquellas que han acabado mal. Por último, está la historia de Tommy y Jessi.

Se calcula que el 75% de los estadounidenses solteros ha utilizado la red al menos una vez para ligar. En otros países como España las estadísticas del INE indican que al menos la mitad de los solteros y solteras de menos de 20 años suele utilizar la red una vez al mes con la esperanza de encontrar una relación.

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A estas cifras hay que sumarle otras más perturbadoras. Por ejemplo, y siguiendo la senda de los chats de citas y similares, se calcula que el 81% de los miembros de estos portales miente en sus perfiles, ya sea con la edad, su peso, altura, foto, o en el peor de los casos, con todo.

Resulta tan sencillo como escalofriante hacerse pasar por otra persona en Internet. Una industria, la de las citas online, a la que no parece afectarle este tipo de “trastornos” inherente en muchas personas. En el año 2007 generaba 700 millones de dólares y que para el 2012 ya rozaba los dos mil millones de dólares.

Si tuviésemos que establecer un tiempo para definir el momento previo al boom de este tipo de apps, sin duda sería antes del 2007. Por aquellas fechas estábamos en los inicios de la gigantesca industria que hoy habita en la red, esa que frecuentemente nos recuerda lo importante que es mantener una contraseña segura.

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Antes del 2007 cualquier chat valía para comenzar un ligero flirteo bajo el manto y la seguridad del anonimato que ofrecía un nick elegido por el usuario. Pogo fue una de esas webs. Aunque nunca ha dejado de ser una página de juegos online, muchos usuarios la utilizaban por aquel entonces para lanzar sus mensajes algo más atrevidos a otros usuarios, lo que en ocasiones acababa en encuentros reales fuera del espacio digital.

Así fue como se conocieron la primavera del 2005 los usuarios Talhotblond y MarineSniper.

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Esta fue su escalofriante historia.

Cuando Tommy encontró a Jessi

Thomas Montgomery. ABC News

Cada día y durante los últimos 12 años Thomas Montgomery se había levantado a la misma hora de la mañana para acudir a la fábrica de perforación en la que trabajaba en Clarence, una pequeña ciudad en el norte de Nueva York. Un hombre aplicado, a menudo de los últimos en salir del trabajo, que cuando terminaba su jornada acudía rápido a casa para pasear al perro y llevar a sus dos hijas a natación.

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A Montgomery se le conocía en la ciudad como un tipo agradable, un buen hombre, buen padre y un marido decente para su esposa Cindy, con la que llevaba 16 años casado. De entre las aficiones que tenía en su tiempo libre destacaba una: su pasión por las partidas cada viernes al Texas Hold ‘Em en la web Pogo.com.

Thomas tenía por aquellas fechas 45 años, un ex marine con bigote rojizo, algo obeso y poco pelo. Quizá por ello un día se miró a sí mismo y no le gustó lo que veía. Quizá por ello también un día decidió que no quería ser esa persona. Sería un marine como en sus tiempos de joven, un marine de 18 años llamado Tommy. Además también sería cinturón negro de kárate, un tipo atlético con una cicatriz de bala en el hombro izquierdo que le daría al personaje un aura de héroe.

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Estos pensamientos los convirtió en realidad (digital). Thomas, envalentonado, entró en Pogo y se registró como ese joven vigoroso. Y fue al poco tiempo de crearse esa nueva identidad cuando Thomas Montgomery conoció a Talhotblond, una joven de 17 años natural de Virginia cuyo verdadero nombre era Jessica, cómo luego le revelaría la joven.

Ashley Madison. Getty

Jessica en muy poco tiempo pasó a ser “Jessi” en el chat privado que comenzaron a seguir ambos. Conforme pasaba el tiempo Thomas iba creando un perfil de película. Un joven cuya madre había muerto cuando él era pequeño, un chico problemático que se alistó en el ejército como única salida y que estaba listo para ir a combatir a Irak.

Los cuentos de Tommy acerca de su difícil vida atrajeron a la joven. Tommy era un alma herida y Jessi le proporcionó consuelo, a menudo le decía lo orgullosa que estaba de él a pesar de los errores. La intimidad entre ambos iba creciendo hasta tal punto, que un día Tommy le aseguró a Jessi que pensaba suicidarse en Irak, a lo que ella respondió que le debía prometer que volvería sano y salvo por ella.

Como recordaría años después el señor Thomas “pensaba que jamás nos íbamos a encontrar, así que simplemente estaba jugando con ella”. Pero en muy poco tiempo comenzaron con el flirteo que acabaría en romance. Jessi comenzó a enviarle fotos sugerentes y provocativas a Tommy. Cuando el joven estaba ausente por los entrenamientos en el ejército Jessi hablaba con Tom Jr., el padre de Tommy, en esencia otro personaje que había creado Montgomery para darle “mayor autenticidad”.

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Tras las primeras fotos sugerentes de Jessi esta le pidió a Tommy algunas de él. Montgomery entonces le envió fotos antiguas de cuando estaba en el ejército, imágenes que encontraba y que hacían honor a su nick MarineSniper, un nombre creado como recuerdo nostálgico de los seis años que pasó en el ejército cuando era joven. Un espacio en el tiempo en el que se graduó como experto francotirador.

Pogo.com actualmente

La relación online fue subiendo de tono en muy poco tiempo, los mensajes de chat en su ordenador recuperados posteriormente mostraban una relación que comenzaba a devorar al hombre de familia, un flirteo que consumía el interior de Montgomery. Como él mismo le dijo al tribunal: “se hizo más real para mí que la vida real”.

El sentimiento parecía ser mutuo. Jessi y Tommy comenzaron a intercambiar regalos, luego comenzaron las primeras llamadas telefónicas, las primeras cartas de amor... “Te quiero por siempre jamás, Tommy”, le escribía Jessi. “Nunca me he sentido así”, respondía Montgomery.

Aquello ya no era un flirteo. “Había sexo virtual entre ella y Tommy”, comentó al tribunal Montgomery. En este punto, mientras que el hombre aseguraba sentirse “sucio” por el sexo virtual, también decía que estaba profundamente enamorado como para poder cortar los lazos con ella.

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Por aquellas fechas, el hombre de familia al que sus allegados tenían por una persona decente estaba a punto de perder el contacto con la realidad. De hecho, al poco tiempo cruzó el umbral escribiéndose una nota a sí mismo donde se decía:

El 2 de enero de 2006 Tom Montgomery (de 46 años de edad) deja de existir y es reemplazado por un marine de 18 años de edad, con cicatrices de batalla ... Se está trasladando a Virginia para estar con el amor de su vida.

Jessi se había enamorado de Tommy, y Montgomery de Jessi, o al menos, bajo la idea de sí mismo como Tommy. Pero los fotos de Jessi provocaron la primera explosión importante en la pareja. Montgomery se convenció de que esas fotos también se las había enviado a otros admiradores en la red y la acusó de traicionarlo. Para disculparse, Jessi le envió una carta y una cadena de plata con las iniciales T&J. Tommy la perdonó pero Montgomery, en el papel del padre Tom Jr., no lo hizo en un primer momento.

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Como podemos apreciar, Montgomery estaba muy cerca de cruzar esa fina línea que separa a la locura de la razón.

Unos meses más tarde la relación explotaría por todos lados.

Cuando Cindy encuentra a Jessi

La familia de Montgomery. Talhotblond

En la navidad del 2005, unos ocho meses después de conocerse online, Tommy le propone matrimonio y Jessi acepta. Montgomery estaba consumido por esa relación virtual, mientras trabajaba no dejaba de hablar de ella y le decía a sus compañeros que planeaba dejar a su esposa y trasladarse a vivir a Virginia.

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Mientras, Cindy, la mujer de Montgomery, seguía sin saber nada de la doble (casi triple si contamos a Tom Jr.) vida de su marido. Sabía que algo había cambiado en el hombre, quién desde que llegaba a casa del trabajo no salía de Internet en los últimos meses.

Pero en marzo del 2006 todo cambió. Una de las hijas de Montgomery estaba utilizando el ordenador de su padre mientras este trabajaba, cuando de repente salta un mensaje instantáneo de Jessi que la joven pudo leer. La hija acudió rápidamente a su madre y está encontró de golpe el chat abierto con las conversaciones íntimas entre su marido y Jessi. Cindy registró el cuarto y las pertenencias de su marido y encontró cartas de amor entre ambos y unas bragas rojas que le había enviado Jessi.

¿Qué hizo Cindy? Le envió a Jessi una foto de su familia junto al siguiente mensaje:

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Permítame presentarles a estas personas. El hombre del centro es Tom, MI MARIDO desde 1989. Por cierto, Tom tiene 46 años. De lo que estoy sacando en claro de tus cartas es que estás más cerca de la edad de mi hija que de la mía. ¿Tienes más de 18 años?

Cindy había descubierto algo todavía más perturbador. La ropa interior había sido enviada al “padre” de Tommy durante unas fechas en las que se suponía que Tommy estaba en el ejército (realmente fueron fechas en navidad donde Montgomery no tuvo mucho tiempo para chatear con la joven). Cindy le dejó a su marido una nota al lado de su ordenador para que la viera cuando llegara del trabajo. Una nota que decía:

No puedo creer que estés viviendo esta extraña fantasía, pero aún peor, como padre e hijo. Si quieres separarte podemos hacerlo… pero seguir mintiéndome a mí y a tus hijas mientras ella envía “regalos” para tu supuesto hijo es totalmente inaceptable.

La pareja siguió viviendo los meses siguiente en la misma casa, aunque Montgomery pasó a vivir en el sótano. Mientras, Jessi no sabía a quién creer. ¿Tommy no existía o era Cindy la que se había inventado esa historia para separarlos?

Montgomery (izquierda y centro) y Barret (derecha). Tapology

Así fue como la joven encontró a un amigo que Montgomery había mencionado en alguna ocasión y que también frecuentaba Pogo bajo el nick Beefcake1572. Se trataba de Brian Barret, un estudiante de 22 años que trabajaba a media jornada en la empresa de Montgomery y solía jugar al póker con él. Barret le confirmó a Jessi sus peores temores y la joven quedó devastada.

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El joven Barret comenzó a intimar con Jessi, primero consolándola, más tarde como algo más. Sus conversaciones se volvieron más íntimas y comenzaron a hacer público en los chats online quién era realmente Tommy. Montgomery quedó como un mentiroso, un depredador sexual de 46 años mientras ambos se burlaban de él. En cuestión de días su vida estaba destruida y el hombre llegó a plantearse el suicidio.

Montgomery comenzó una escalada de violencia verbal, le llegó a decir a Jessi que “Brian pagaría en sangre” lo que estaba haciendo. El hombre estaba devastado y había tocado fondo... cuando de repente le llega un nuevo mensaje de Jessi. La chica estaba desgarrada, loca y desesperada por volver a ese amor con un hombre que sabía que no existía. Parecía como si la nueva situación le provocara. De alguna forma, Montgomery era todo lo que quedaba de Tommy. Así comenzaron a chatear de nuevo:

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Jessi: Me gustaba estar con Tommy, ¿lo echas de menos?

Tommy: Más de lo que jamás podrás imaginarte. Mi corazón me duele de escuchar que me llamas “tu Tommy”. Ojalá pudiera ser ese joven marine de 18 años para ti.

Jessi: Lo sé Tom.

Así fue como ambos volvieron a estar en contacto. Como decía Barbara Schoeder en el documental Talhotblond que contaba esta turbia relación:

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En su mente, este fue el mayor premio. Él había sido aceptado con sus 47 años y esa joven lo seguía queriendo. Era como una droga, era adicto a ella y no podía quitársela de la cabeza.

Meses después Montgomery contaría que jamás hubo nada sexual entre ellos después de que Jessi descubriera su edad, pero el registro de los mensajes posteriores contaban una historia diferente:

Marinesniper: Deseo que estuvieras desnuda.

Talhotblond: ¿qué harías?

Marinesniper: mirarte fijamente.

Talhotblond: ¿eso es todo?

Marinesniper: no. Podría hacer magia.

Talhotblond: mmmmmm… hazme el amor Tommy.

Pero a pesar de estas promesas, Jessi continuó su romance con Barret. Sus conversaciones con él reflejaban los típicos problemas de adolescentes: se quejaban de sus padres, hablaban de los preparativos del baile, hablaban de sus primeros trabajos...

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La joven parecía dividida entre los dos hombres. Cuando Barret la quería visitar durante sus vacaciones, ella le decía que no estaría. A Montgomery le decía que quería romper con Barret. El hombre la creyó hasta tal punto, que por primera vez en 15 años se dedicó a un duro entrenamiento corriendo 7 kilómetros diarios y pasando horas en el gimnasio… hasta que al final del verano del 2006 descubrió que Jessi y Barret seguían manteniendo la relación.

Cuando Tommy encontró a Barret

Montgomery, Jessi y Barret. DailyMail

Montgomery insultó gravemente a la joven y está rompió todos los lazos con el hombre. Habían terminado para siempre y para colmo Barret hizo público que iba a conocer a Jessi en persona.

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Así, el 13 de septiembre del 2006, Tommy escribe a Jessi a la 1:33 en el chat que aún guardaba. Un mensaje donde la insulta y la amenaza. Ella le responde que la deje en paz. Montgomery responde pero ella no vuelve a escribirle. Al día siguiente Montgomery vuelve a intentar entrar en contacto con la joven insultándola. Ella seguía sin responder.

A la mañana siguiente, el 15 de septiembre, Montgomery llama a la joven gritándole, lleno de rabia como recordaría Jessi. La joven colgó el teléfono. Más tarde, sobre las 22:00, Barret salía tarde de su jornada en la fábrica y se dirige a su coche. El joven abre la puerta y se acomoda en el asiento. En ese instante tres disparos perforan la ventanilla lateral del conductor y Barret cae fulminado. Tres disparos mortales que le alcanzaron en el cuello y en la parte superior del brazo.

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Unas horas después Montgomery estaba delante de su ordenador tratando de chatear con Barret. Se trataba de una serie de mensajes donde le insistía a hablar con él. En entrevistas posteriores los detectives ya tenían a Montgomery como un posible culpable del asesinato. Poco después un compañero de trabajo les daba una pista crucial. Dos semanas antes Montgomery le había preguntado por la hora que solía terminar de trabajar Barret.

Montgomery. DailyMail

Cuando los detectives examinaron las llamadas de Barret encontraron el número de Jessi. Después de hablar con ella y en cuestión de minutos ataron cabos y tuvieron la certeza de la existencia de ese extraño triángulo amoroso que había ocurrido en Internet. Montgomery seguía desaparecido y la chica corría un grave peligro. El teniente Ron Kenyon que llevaba el caso llama una vez más a la joven y le dice que no abra la puerta a nadie bajo ningún concepto, que van a enviar a una patrulla de Virginia a su dirección lo más rápido posible. Como diría en el juicio:

Eran más o menos las tres de la mañana y nuestra primera y máxima preocupación era llegar hasta Jessi y asegurarnos de que seguía con vida.

Pero cuando la policía llegó a la dirección ofrecida por la joven se encontraron con una sorpresa. Allí sólo estaba Mary Shieler, una mujer obesa de 45 años y pelo corto en una casa blanca destartalada. La mujer le contó al oficial que era la madre de Jessi y que la adolescente no estaba en casa y no tenía manera de encontrarla.

El oficial llamó a Kenyon y este no podía creérselo, le dijo al oficial que insistiera, que había hablado con la joven hacía escasas horas y debía estar allí. Cuanto más presionó el oficial, más nerviosa se mostró Mary, quién finalmente dijo la verdad. Mary era la mujer con la que había hablado Kenyon por teléfono. Mart era la mujer por la que había muerto Barret. Y sí, Mary también fue la mujer por la que Montgomery había matado.

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Mary era Jessi y Talhotblond y había usado la identidad de su hija para seducir a dos hombres hasta el fatal desenlace. La mujer se había dedicado a enviar las fotos de su hija, quién nunca tuvo conocimiento de la vida cibernética de su madre.

Poco después Montgomery fue detenido, acusado y finalmente declarado culpable del asesinato de Brian Barret. Le cayeron 20 años.

Por su parte, los fiscales buscaron la forma de acusar a Mary Shieler de algo, lo que fuera, cualquier cosa. Pero finalmente concluyeron que la mujer había caminado por una fina línea moral y ética, aunque sin cruzar la frontera de lo legal.

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Con todo, Mary Shieler no salió indemne. Su esposo se divorció de ella tras enterarse de toda la trama.

Su hija jamás volvió a dirigirle la palabra.