Ayer falleció a los 92 años de edad Ralph Baer, apodado como "el padre de los videojuegos". Baer fue el creador de la primera consola doméstica, la Odyssey de Magnavox, un invento que inspiró la creación de Atari y cuya influencia puede seguirse a lo largo de la historia hasta las actuales consolas de última generación.

Su legado, sin embargo, va mucho más allá de la consola:

El arcade moderno

Uno de los mayores éxitos de Odyssey fue ping-pong, un juego muy simple pero clave en las ventas de la máquina. Los jugadores tenían que mover unas "palas" en el eje vertical tratando para golpear un pequeño cuadrado en la pantalla. Familiar, ¿verdad?. Este fue juego el que "inspiró" a Nolan Bushnell para crear la máquina recreativa Pong.

Pong no fue técnicamente el primer arcade electrónico moderno pero sí el primero que logró tener éxito entre el público. Gracias a él nacieron los salones de máquinas recreativas, increíblemente populares durante las décadas de los 80 y los 90. Baer y Magnavox acabaron demandando a Bushnell y Atari por la copia.

El accesorio de control y Nintendo

La idea original de una máquina de videojuegos para el hogar incluía un mando de control pero Baer pronto se dio cuenta de que con nuevos tipos de mando se abrían las puertas a nuevos tipos de juego. En 1968, solo un año después de presentar su patente para la máquina de videojuegos y mucho antes de poner Odyssey en el mercado, Baer desarrolló la primera "pistola" para videojuegos, un accesorio que permitía registrar disparos en diferentes zonas de la pantalla.

Curiosamente, este invento fue el que llevó a Nintendo a alejarse del mundo de los juguetes tradicionales e interesarse por los videojuegos. La compañía japonesa fue la encargada de fabricar la primera pistola que acompañaría a la consola Odyssey, parte de un pack de expansión conocido como Shooting Gallery.

El juego en disco

Hoy en día todas las consolas de salón usan discos para la distribución de los juegos pero en 1982 la tecnología más común, como muchos recordarán, eran los cartuchos de memoria o la memoria interna. Baer fue el primero que pensó en la utilización de discos como plataforma para contenido interactivo con mezcla de video.

La idea comenzó a desarrollarse en Coleco en 1982 para la consola ColecoVision. Baer encargó a la RCA el desarrollo de un estándar basado en la misma tecnología que el CD pero con discos de cinco pulgadas de diámetro. Problemas con el desarrollo del primer ordenador personal de Coleco, Adam, llevaron a la compañía a aparcar el proyecto. Finalmente fue Philips, en 1991, la primera compañía que se atrevió a lanzar una consola con CD-ROM como soporte de juegos, la CD-I.

Simon y los juegos de patrones

A finales de la década ade los 70 Baer se dio cuenta de que la electrónica acabaría alternado también las forma y función de los juguetes tradicionales. Junto al diseñador Howard J. Morrison, Baer creó Simon, el poplar juego electrónico de repetición de patrones de luz y sonido. La idea la compró finalmente la empresa juguetera Milton Bradley que posteriormente lanzó una segunda versión, Super Simon. 35 años después, continua siendo un juguete electrónico popular pero también la inspiración de cientos de juegos y videojuegos en los que la repetición de patrones es el ingrediente principal.

Fotos: AP, Wikiepdia, Ralphbaer.com

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