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Ciencia

Hace 3.200 años, las élites de la península ibérica ya se casaban entre parientes para conservar el poder. Un hallazgo en Zaragoza revela que la endogamia funcionaba como una herramienta política en plena Edad del Bronce

El ADN de 24 individuos enterrados en Los Castellets II muestra que dos tercios pertenecían a una misma red familiar. Los matrimonios entre parientes permitían proteger el estatus, la riqueza y la continuidad de los primeros linajes dominantes.
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La endogamia es un fenómeno que solemos asociar a reyes medievales, dinastías como los Habsburgo o incluso a círculos universitarios donde los mismos apellidos se repiten generación tras generación. Sin embargo, este descubrimiento en Zaragoza acaba de demostrar que su origen en la península ibérica es mucho más antiguo de lo que pensábamos.

El hallazgo en Los Castellets II

El equipo internacional analizó el ADN de 24 individuos enterrados en la necrópolis de Los Castellets II, en Mequinenza (Zaragoza). El resultado fue revelador: dos tercios estaban emparentados, no solo padres e hijos, también parientes de quinto y sexto grado. El túmulo funcionaba como mausoleo familiar, un nodo funerario que consolidaba la identidad de una élite local.

La primera evidencia de endogamia peninsular

La costumbre más antigua de las élites españolas: un estudio revela que la endogamia se practicaba ya en la Edad del Bronce
© Fundación Madrid.

Cuenta Xataka que es la primera prueba directa de que a finales de la Edad del Bronce ya existían prácticas endogámicas en la península ibérica. Los investigadores concluyen que los líderes reforzaban su poder mediante matrimonios entre parientes, un mecanismo social tan básico como eficaz para blindar su estatus.

El papel de los metales y las jerarquías

El auge de la metalurgia fue clave en esta transformación. Con el acceso desigual a los metales, se formaron jerarquías más rígidas y aparecieron las primeras estructuras protoestatales. La endogamia se convirtió en un recurso político: garantizar la continuidad del poder incluso a costa de la diversidad genética.

Una estrategia con costes a largo plazo

La endogamia tiene consecuencias biológicas negativas, como demuestra la extinción de la rama española de los Habsburgo siglos más tarde. Pero socialmente es un método eficaz de perpetuar privilegios. Su persistencia a lo largo de la historia demuestra que los beneficios inmediatos solían pesar más que los riesgos futuros.

Del Bronce a la actualidad

Este estudio no solo ilumina un aspecto olvidado de la prehistoria, también nos recuerda que estas dinámicas no son un “destino biológico”, sino el resultado de decisiones sociales, legales y políticas.

La pregunta que plantea la investigación es bastante incómoda: si llevamos 3.200 años practicando formas de endogamia, ¿realmente hemos querido cambiarla alguna vez?

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