El diseño de iOS 7: más que plano, profundo

Hay que desterrar desde ya el uso del término plano para definir a iOS 7. La nueva versión del sistema operativo de Apple no es plana, sino todo lo contrario. Diferentes capas de información se entremezclan para ofrecer una interfaz que, independiente de que nos guste más o menos, aporta unas cuentas ideas interesantes en cuanto a diseño. Veámoslas.

Efecto Parallax

Una de las novedades más curiosas de iOS7 es la adaptabilidad del interfaz en función del entorno. Esto funciona de una manera similar al sensor de luz ambiental, pero jugando con la profundidad en vez de con el brillo de la pantalla. El resultado es un efecto tridimensional que convierte la pantalla en una ‘caja’ en la que el fondo queda en segundo plano y los botones dan la sensación de flotar por encima.

El diseño de iOS 7: más que plano, profundo

Como diseño, no deja de resultar una idea interesante, aunque también un poco frívola. De momento el objetivo es estético, pero quien sabe si este efecto puede dar pie a funciones nuevas en juegos o aplicaciones.

Profundidad y capas

La sensibilidad de iOS 7 al entorno está asociada al hecho de que la nueva versión del sistema operativo hace uso muy intensivo de la profundidad y las capas superpuestas en los menús. En esencia, lo que Apple llama profundidad otros lo llaman transparencias. iOS 7 juega con varios niveles de capas semitransparentes que flotan unas sobre otras para dar un estilo visual único.

El diseño de iOS 7: más que plano, profundo

No es que sea una prestación nueva. Windows lleva años desarrollando personalizaciones con diferentes grados de transparencia, pero al menos el estilo visual consigue parecer simple sin serlo en realidad.

Tipografía

iOS 7 introduce la tipografía Helvetica Neue Ultralight como nueva imagen para los textos. Desarrollada por Linotype en 1983 sobre la Helvética original, la Neue Ultralight está especialmente adaptada para su uso en pantalla.

El diseño de iOS 7: más que plano, profundo

El problema de esta tipografía es que, aunque queda muy bien sobre los fondos de transparencia difuminada de la interfaz, quizá se pierda un poco sobre fondos más planos. Habrá que ver que uso de la tipografía hacen terceros desarrolladores en el futuro para ver su evolución.

Nuevos iconos

Quizá este es el punto más polémico para muchos. Apple ha abandonado la sobrecarga de detalles de los iconos skeumórficos para abrazar un nuevo tipo de iconos que combina degradados con formas muy limpias, casi tipográficas.

El diseño de iOS 7: más que plano, profundo

Aunque a muchos los degradados nos hacen rememorar diseños terribles de los 90, lo cierto es que su combinación con formas muy limpias tiene bastante sentido. Parece que Ive ha querido recuperar aquí la estética de, por ejemplo, las tarjetas de iTunes, y las ha combinado con un estilo muy próximo a los pictogramas Isotype desarrollados en Austria durante los años 30.

Más discutible es la paleta de colores que han elegido para los iconos. Se trata de un arco iris de tonos muy saturados que a muchos les ha parecido demasiado escandaloso para la siempre sobria Apple. En mi opinión, el salto de los materiales skeumórficos inspirados en el escritorio de una persona de mediana edad, y su sustitución por colores y degradados casi adolescentes son un guiño al público más joven, que es el que más está migrando a Android.

Es difícil dar un veredicto final sobre el diseño de iOS 7 sólo viendo las pantallas que Apple ha mostrado. A nivel de usabilidad, la nueva versión ha mejorado mucho y tenemos la sensación de que las transparencias van a permitir una personalización mayor del aspecto del teléfono. Como sucede con las fundas y carcasas, Apple ha dejado el gusto estético de iOS 7 en manos de sus usuarios, lo cual dará lugar a iPhones espeluznantes y a otros muy elegantes.