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Tecnología

Tesla se desploma en bolsa y Optimus agrava las dudas: Musk admite que fabricar sus robots será su mayor desafío

Tesla presentó entregas récord y aumentó sus ingresos, pero sus acciones se hundieron más de un 14% después de publicar unos beneficios inferiores a lo esperado. La preocupación creció cuando Elon Musk reconoció que producir el robot Optimus a gran escala será el reto industrial más complejo afrontado por la compañía.
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Las ventas de coches crecieron, pero la rentabilidad se derrumbó

Tesla atravesó una de sus jornadas bursátiles más difíciles de los últimos años. Sus acciones cayeron más de un 14% el jueves posterior a la presentación de resultados, en una sesión marcada por las dudas sobre el enorme gasto necesario para desarrollar inteligencia artificial, robotaxis y robots humanoides. La caída coincidió con una jornada negativa para las grandes tecnológicas estadounidenses.

Las cifras del segundo trimestre ofrecieron una imagen contradictoria. Tesla ingresó 28.236 millones de dólares, un 26% más que un año antes, y entregó 480.126 vehículos, estableciendo un récord para ese periodo. Sin embargo, su beneficio operativo bajó un 57%, hasta 398 millones de dólares, mientras que el margen operativo cayó del 4,1% al 1,4%.

El beneficio ajustado fue de 33 centavos por acción, muy por debajo de los 53 centavos que esperaba Wall Street. Además, el flujo de caja libre pasó a ser negativo en 1.092 millones de dólares y las inversiones de capital aumentaron un 142%, hasta 5.789 millones. Por tanto, la caída no puede explicarse únicamente por Optimus: la menor rentabilidad y el fuerte consumo de efectivo también pesaron sobre los inversores.

Musk reconoce que Optimus será extremadamente difícil de fabricar

Las dudas aumentaron durante la conferencia de resultados, cuando Elon Musk adoptó un tono mucho más prudente al hablar de Optimus. El empresario reconoció que convertir el robot humanoide en un producto fabricado masivamente será el mayor desafío industrial al que Tesla se haya enfrentado.

A diferencia de un coche eléctrico, Optimus no puede aprovechar una cadena de suministro ya consolidada para elementos como cristales, ruedas, espejos o paneles de carrocería. Tesla debe diseñar internamente numerosos componentes, encontrar proveedores, preparar nuevas líneas y garantizar que cada pieza soporte un uso prolongado sin averías.

Musk también señaló la dificultad de reproducir la destreza de una mano humana. El robot deberá manipular objetos delicados, utilizar herramientas y completar tareas diferentes sin depender de movimientos previamente programados. También tendrá que ser fiable: una avería puede dejar inmovilizada una máquina de unos 70 kilogramos que no dispone de ruedas para retirarse fácilmente.

La producción comenzará lentamente

Tesla está transformando en Fremont el antiguo espacio utilizado para fabricar los Model S y Model X en una línea dedicada a Optimus. La documentación trimestral indica que la construcción ya comenzó y que la producción inicial está prevista para más adelante en 2026. Sin embargo, la empresa ya no ofrece una fecha concreta para alcanzar grandes volúmenes.

Musk anticipó que la fabricación seguirá una curva de crecimiento en forma de “S”, pero advirtió que su primera etapa será especialmente lenta. Antes de producir miles de unidades, Tesla deberá estabilizar el diseño, reducir fallos, asegurar el suministro de chips y perfeccionar tanto el hardware como la inteligencia artificial que controla el robot.

La compañía también duplicó durante la primera mitad del año su capacidad informática instalada en Texas. Esa infraestructura se utiliza para entrenar los sistemas de conducción autónoma y el software destinado a los robots humanoides.

Optimus ya es una parte esencial del valor de Tesla

Tesla continúa obteniendo la mayor parte de sus ingresos de los vehículos, pero su valoración bursátil depende cada vez más de las promesas relacionadas con la autonomía y la robótica. Musk sostiene que Optimus podría convertirse en el producto más grande de la empresa, capaz de trabajar en fábricas y realizar tareas generales en hogares y empresas.

El problema es que esa promesa exige inversiones enormes antes de generar ingresos significativos. Los buenos datos de entregas ya no fueron suficientes para tranquilizar a Wall Street. Tesla vendió más coches, pero ganó menos dinero y reconoció que su proyecto más ambicioso será mucho más difícil de fabricar de lo que sus previsiones anteriores sugerían.

Fuente: Xataka.

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