Que no te engañe ningún anuncio de detergente, tu ropa blanca no es, ni de lejos, tan blanca como el caparazón de un Cyphochilus o un Lepidiota stigma. Bajo estos nombres se esconden unos pequeños escarabajos nativos del sudeste asiático. Un grupo de investigadores cree que estos animalitos son la clave para una nueva generación de materiales reflectantes absolutamente blancos.

El tono blanco de los Cyphochilus es el más puro que se conoce en la naturaleza. Ello es posible debido a un compleja red de filamentos de quitina que recubren el caparazón del escarabajo. Estos filamentos, de apenas unas milésimas de milímetro, están dispuestos en una geometría que refleja la luz de una manera anisotrópica, en otras palabras, que toda la luz rebota en la misma dirección, lo que genera ese efecto de blanco resplandeciente.

El caparazón del Cyphochilus, visto al microscopio electrónico.

El material, además, es extremadamente fino y ligero, lo que mejora la capacidad de vuelo de estos pequeños insectos. Científicos de la Universidad de Cambridge y del Laboratorio Europeo de Espectroscopía no linear de Florencia creen que el caparazón de los Cyphochilus puede servir para crear una nueva generación de materiales reflectantes ultraligeros. Entre sus posibles aplicaciones estaría la construcción de reflectores para telescopios espaciales y sistemas de iluminación que no necesitan energía para funcionar. [vía New Scientist]

Fotos: WENN Ltd/Alamy) y Lorenzo Cortesse

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