Cada invierno, grandes bloques de hielo arriban a las playas de la isla de Hokkaido, en Japón. Los témpanos son tan transparentes que reflejan perfectamente la luz del atardecer y se han ganado el sobrenombre de hielo-joya. Provienen de un lugar único en el mundo: el río Tokachi.

Lo especial del hielo-joya es precisamente su transparencia. La mayor parte del hielo es translúcido y blanco o blanquecino porque acumula pequeñas burbujas de aire e impurezas del agua. Conseguir hielo transparente en casa es posible, pero laborioso. En la naturaleza depende de unas condiciones muy difíciles de encontrar. Esas condiciones se dan en la desembocadura del Tokachi.

Para empezar, el agua de este río japonés es inusualmente pura y limpia, pero eso no basta. Para que no se formen burbujas ni queden impurezas, el agua debe helarse muy lentamente de manera que deje escapar el aire y las pocas sales que tenga antes de endurecerse por completo. Según el experto en química del hielo Werner F. Kuhs, la composición microscópica de este hielo es similar a la de los cristales que se observan en los copos de nieve.

A medida que se forma una capa de hielo, el río la arrastra hacia el mar, donde se rompe en fragmentos que viajan con la marea hasta Hokkaido. La mejor época para ver este raro fenómeno invernal es a finales de enero o principios de febrero. En la página web de turismo de la ciudad de Toyokoro ya le están sacando provecho con unas espectaculares fotos. [vía Science Alert]

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