Saltar al contenido
Ciencia

Bajo la superficie de Marte apareció una capa de roca que no encajaba con los modelos del planeta rojo. Ahora los científicos creen que es la huella de antiguos sistemas de magma similares a los terrestres

Un estudio publicado en Nature Astronomy reinterpretó datos sísmicos de la misión InSight de la NASA. La investigación sugiere que una frontera detectada a unos 24 kilómetros de profundidad marca el inicio de una capa ultramáfica asociada a antiguos sistemas magmáticos extensos, algo que se creía difícil de explicar en un planeta sin tectónica de placas.
Por

Tiempo de lectura 5 minutos

Comentarios (0)

Marte siempre pareció el hermano geológicamente más simple de la Tierra. No tiene placas tectónicas moviéndose, chocando y reciclando corteza. No tiene continentes en construcción permanente. No tiene el tipo de dinámica interna que en nuestro planeta alimenta buena parte del vulcanismo y la evolución química de la corteza. Pero el interior marciano acaba de complicar esa imagen.

Según un estudio publicado en Nature Astronomy, los datos sísmicos de la misión InSight revelan que bajo la corteza de Marte hay una capa que no encajaba bien con los modelos previos. La frontera aparece a unos 24 kilómetros de profundidad y se sitúa por encima del límite entre corteza y manto, estimado en torno a los 38 kilómetros bajo el lugar de aterrizaje de la misión. Los autores proponen que esa discontinuidad marca una transición entre rocas máficas y ultramáficas.

La interpretación es potente: esa capa inferior, de unos 14 kilómetros de espesor, sería una zona ultramáfica empobrecida en fundido, formada por acumulación de cristales en grandes sistemas de magma. Dicho de otro modo, Marte habría tenido procesos magmáticos más complejos, prolongados y organizados de lo que se esperaba para un planeta sin tectónica de placas.

La pista estaba en los terremotos de Marte

Bajo la superficie de Marte apareció una capa de roca que no encajaba con los modelos del planeta rojo. Ahora los científicos creen que es la huella de antiguos sistemas de magma similares a los terrestres
© NASA/JPL-Caltech.

La clave del hallazgo no salió de una perforación ni de una muestra traída a la Tierra, sino de los “martemotos”. La misión InSight de la NASA colocó un sismómetro en Marte en 2018 y permitió estudiar por primera vez el interior profundo del planeta mediante ondas sísmicas. La misión fue retirada el 21 de diciembre de 2022, después de que el polvo acumulado en sus paneles solares impidiera generar suficiente energía.

Esas ondas sísmicas viajan de forma distinta según los materiales que atraviesan. Cambios en su velocidad pueden delatar capas, fronteras internas y diferencias en la composición de las rocas. Estudios anteriores ya habían identificado una discontinuidad dentro de la corteza marciana, pero no estaba claro qué significaba.

El nuevo trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de Oxford en colaboración con la Universidad de Bristol y el Departamento de Estadística de Oxford, combinó modelado de equilibrio de fases, petrofísica y estadística bayesiana para probar qué tipo de rocas podrían explicar esas velocidades sísmicas. Según Oxford, la mejor explicación es una capa ultramáfica asociada a sistemas magmáticos profundos y extensos.

Qué es una capa ultramáfica y por qué importa

Las rocas ultramáficas son rocas ígneas muy ricas en minerales como olivino y piroxeno, típicas de zonas profundas y de procesos magmáticos intensos. En la Tierra, pueden formarse en la base de grandes cámaras o sistemas magmáticos cuando los primeros cristales se separan del magma y se acumulan en profundidad.

Ese detalle es importante porque no estamos hablando de una simple capa de lava antigua. La hipótesis apunta a un sistema de magmatismo transcrustal: una red donde el magma se genera en profundidad, asciende, evoluciona químicamente, se mezcla, cristaliza y modifica la corteza a distintas alturas.

Según el artículo de Nature Astronomy, la capa detectada no podría haberse formado bajo condiciones térmicas normales. El modelo requiere un flujo de calor elevado, probablemente impulsado por ascenso del manto e intrusión magmática, capaz de promover fusión parcial y diferenciación dentro de la corteza.

En la Tierra, ese tipo de complejidad suele relacionarse con la tectónica de placas. Marte no tiene ese mecanismo. Y ahí está la sorpresa.

Marte pudo hacer algo “terrestre” sin placas tectónicas

Durante años, muchos modelos asumieron que la corteza marciana era relativamente simple: volcanismo enorme, sí, pero dominado por grandes centros aislados y sin el reciclaje tectónico que caracteriza a la Tierra. El nuevo estudio desafía esa lectura.

“Tradicionalmente, hemos asumido que el vulcanismo en Marte era relativamente simple en comparación con el de la Tierra”, explicó Tobermory Mackay-Champion, autor principal del trabajo, en el comunicado de Oxford. Según el investigador, el hallazgo sugiere que Marte pudo albergar sistemas extensos y duraderos donde la roca fundida evolucionaba y se reprocesaba a través de toda la corteza.

La Universidad de Oxford señala que esa capa podría extenderse lateralmente durante cientos o incluso miles de kilómetros alrededor del hemisferio norte marciano. Si esa interpretación es correcta, Marte no habría tenido simplemente volcanes aislados, sino grandes sistemas magmáticos interconectados bajo la superficie.

Una pista sobre planetas habitables

Bajo la superficie de Marte apareció una capa de roca que no encajaba con los modelos del planeta rojo. Ahora los científicos creen que es la huella de antiguos sistemas de magma similares a los terrestres
© NASA/JPL-Caltech.

El hallazgo también tiene una lectura más amplia. Marte es un planeta de “tapa estancada”: su corteza funciona como una cubierta rígida, sin placas tectónicas móviles como las terrestres. Si aun así pudo generar una corteza compleja mediante magmatismo profundo, eso amplía las posibilidades para otros planetas rocosos.

Jon Wade, coautor del estudio, lo planteó en esos términos: si Marte desarrolló este tipo de corteza sin tectónica de placas, quizá las condiciones necesarias para la habitabilidad puedan surgir en más planetas de lo que se pensaba, incluso en mundos antes descartados por su tamaño o por su aparente falta de actividad tectónica.

Eso no significa que Marte fuera habitable solo por tener estos sistemas magmáticos. Significa algo más sutil: los procesos capaces de diferenciar una corteza, mover calor, alterar rocas y producir diversidad química quizá no dependan exclusivamente de una Tierra con placas tectónicas activas.

La advertencia: los datos vienen de un solo punto

Hay un matiz clave. InSight fue una misión estacionaria. Sus datos proceden de un único lugar de observación en Marte, por lo que los autores son cautos al extrapolar la estructura detectada a regiones más amplias del planeta. La hipótesis de una extensión por cientos o miles de kilómetros es plausible, pero todavía necesita más confirmación.

Aun así, el resultado es importante porque Marte conserva algo que la Tierra destruye constantemente: memoria geológica antigua. Sin tectónica de placas que recicle la corteza de forma continua, el planeta rojo puede guardar señales de procesos muy tempranos que aquí fueron borrados o transformados.

Durante décadas, Marte parecía un mundo apagado, congelado en su pasado volcánico. Ahora, sus propios terremotos sugieren otra historia: bajo la superficie pudo existir una maquinaria magmática mucho más compleja, capaz de construir una corteza que se parecía más a la terrestre de lo que el planeta rojo estaba dispuesto a admitir.

Compartir esta historia

Artículos relacionados