En abril de 2016, la Unión Europea abrió una investigación contra Google. La comisión encargada del caso acusaba a Google de abuso de posición dominante en la distribución de las aplicaciones nativas de Android. La compañía acaba de presentar su defensa en el caso.

En esencia, Google defiende justamente la posición contraria a la de la UE. En un documento hecho público hoy, la compañía no solo cree que sus aplicaciones no dañan la competencia, sino que la fomentan. Google cree que la comisión subestima la importancia de los desarrolladores en el ecosistema Android y defiende el control del código como la única manera de evitar la fragmentación. Estos son algunos párrafos interesantes del documento explicativo remitido a Bruselas:

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Android equilibra cuidadosamente los intereses de usuarios, desarrolladores, fabricantes de hardware y operadoras de redes móviles. Android no ha causado daños a la competencia, sino que ha hecho que aumente.

Nos preocupa que el documento de la Comisión infravalora la importancia de los desarrolladores y los peligros que supone la fragmentación del ecosistema móvil.

Los desarrolladores —aproximadamente unos 1 .3 millones e n Europa en 2015— dependen de un marco estable y consistente para hacer su trabajo. Cualquier fabricante puede descargarse Android y modificarlo como lo desee. Pero esa flexibilidad también convierte a Android en un sistema operativo vulnerable a la fragmentación, un problema que ha planteado un auténtico trastorno a previos sistemas operativos como Unix y Symbian. Cuando cualquier individuo puede modificar tu código, ¿cómo puedes asegurar la existencia de una versión común y consistente del sistema operativo, para que los desarrolladores no sufran las molestias o los gastos que supone la creación de múltiples versiones de sus apps?

Para gestionar este reto, colaboramos con fabricantes de hardware para crear un nivel básico de compatibilidad entre dispositivos Android. Fundamentalmente, ofrecemos a los fabricantes de teléfonos una amplia libertad a la hora crear unos dispositivos que van más allá de este nivel básico. Esta es la clave: nuestros acuerdos de compatibilidad permiten esta variedad, ofreciendo al mismo tiempo a los desarrolladores la confianza que precisan para crear apps que funcionen con facilidad en miles de teléfonos y tablets diferentes. Este equilibrio estimula la competencia entre dispositivos Android y entre dispositivos Android y los iPhones de Apple.

La Comisión también se cuestiona nuestra forma de suministro de algunas apps como parte de un paquete de aplicaciones. Ningún fabricante está obligado a preinstalar ninguna aplicación de Google en un teléfono Android.

El vicepresidente senior y General Counsel de Google, Kent Walker, añade su versión sobre las acusaciones y advierte que modificar el actual ecosistema Android como pide Bruselas crearía justo el escenario que la UE pretende evitar.

Android no ha causado daños a la competencia, sino que ha hecho que aumente. Android es la plataforma móvil más flexible que hay, equilibrando las necesidades de miles de fabricantes y operadoras, millones de desarrolladores de apps y más de mil millones de consumidores. Alterar este equilibrio haría que los precios suban, obstaculizaría la innovación, reduciría las variedad y limitaría la competencia.

Queda por ver cuál será el dictamen definitivo de la UE. El proceso aún será muy largo antes de que Google se libre de sanciones o de medidas correctoras en el mercado europeo. [vía Google]