Imagen: Dan Foy

Al ver a alguien hablando solo en voz alta, es muy probable que pienses que esa persona es un poco rara. Sin embargo, estas personas pueden ser más listas de lo que parecen. Hablar solo en voz alta es una manera fantástica de entender mejor lo que estás aprendiendo.

Este ejercicio no significa que debas hablar con tu “otra personalidad”. Ulrich Boser, el autor del libro Learn Better le cuenta a Harvard Business Review que no se trata de “tener una conversación contigo mismo” sino de “explicar algo”. En otras palabras, el proceso de hablar solo sobre todo lo que has aprendido como si se lo estuvieras explicando a otra persona. Ya sabemos que enseñar a otros es una buena manera de comprender un tema. Entonces, ¿por qué no te enfocas en tu estudiante favorito? Tú mismo.

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¿Por qué ayuda este tipo de monólogos? Boser dice que te obliga a desacelerar la mente para construir tus pensamientos de forma deliberada. Este tipo de reflexión te permite solidificar lo que has aprendido y ganar más experiencia en general. Preguntas como, “¿Qué es confuso para mí?” y “¿En realidad entiendo esto?” ayudan. Además, hablar solo te permite preguntarte “¿Por qué?” y responder la pregunta de la mejor manera sin que tu mente se desconcentre. El acto de hacer esto te mantiene enfocado en lo que haces. Si puedes contestar tus propias preguntas de forma satisfactoria en voz alta, entonces puedes estar seguro de que tienes el conocimiento que necesitas.

Hacer un resumen también es una herramienta poderosa para aprender, y aún más cuando lo haces verbalmente. Puede mejorar la comprensión de lectura y ayudarte a entender algo que no habías considerado antes. Después de una clase, reunión o sesión de lectura, intenta explicarte en voz alta a ti mismo lo que acabas de aprender. Aunque pueda parecer un poco absurdo al principio, lo entenderás en cuanto experimentes los beneficios.

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