El Note 7 (a la izquierda), comparado con el Note 5 del año pasado. El frontal y la trasera mantienen una curva idéntica

La simetría era uno de los aspectos más destacados en el diseño del Note 7. Samsung presumía de curvas con dos paneles de cristal que se doblaban en los extremos del smartphone hasta encontrarse en el marco de aluminio. Esa simetría pudo ser la causante de la retirada definitiva del teléfono.

El diseño del Note 7 era una maravilla de la ingeniería moderna, o eso pensamos la primera vez que lo vimos. El teléfono partía de un cuerpo de aluminio de la serie 7000 —1,3 veces más resistente que el metal del Galaxy S7—, y añadía dos paneles de cristal hechos con el mismo tipo de vidrio. Para curvar el vidrio, Samsung utilizaba un proceso de fundición conocido como “termoformado en 3D” que le permitía calzarlo con precisión en la curvatura del cuerpo del Note 7, dejando espacio para el lápiz S Pen.

La evolución de la curvatura 3D en la familia Galaxy. Imagen: Phone Arena

Gracias a sus atrevidas curvas, el Note 7 se convirtió en el smartphone de 5,7 pulgadas más delgado del mercado. Pero ese atrevimiento pudo también ser el detonador de los problemas que sentenciaron su destino. Sabemos, por los documentos filtrados durante la primera retirada del Note 7, que las baterías proporcionadas por Samsung SDI eran milimétricamente más grandes de lo que permitía su compartimento. Esto hacía que el teléfono ejerciera una presión indebida sobre ellas y, en el peor de los casos, el ánodo y el cátodo se tocaran, se cortocircuitaran y causaran un embalamiento térmico (lo que informalmente llamamos “una explosión”).

Pero el problema seguía apareciendo con las baterías producidas por ATL, supuestamente seguras, lo que llevó a una segunda retirada del Note 7 y puso un último clavo en su ataúd. ¿Qué causaba entonces esa presión indebida en las celdas? Como señala Phone Arena, existe una teoría que culpa a los bordes curvados del teléfono. Las placas que estaban situadas hacia el borde de la batería quedaban demasiado apretadas por la falta de espacio cuando se sellaba el teléfono (que era resistente al agua), lo que podía ejercer una presión extrema en el lugar menos indicado.

Imagen: Alex Cranz / Gizmodo

El Samsung Galaxy Note 7 tenía una enorme batería de 3.500 mAh, frente a los 3.000 mAh del modelo anterior o los 2.900 mAh del iPhone 7 Plus. Fuentes cercanas a la compañía aseguran que el teléfono fue lanzado con prisas para adelantar al nuevo iPhone de Apple. [Phone Arena]

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