Una mujer caminando por el campo, con la mirada baja, ensimismada en un pequeño objeto rectangular negro que sostiene entre las manos. Si la escena tuviera lugar hoy, sin duda pensaríamos que el personaje simplemente pasea mirando su smartphone. El problema es que el cuadro se pintó en 1860.

El cuadro se titula La esperada (The Expected One) y se ha hecho viral rápidamente después de que un funcionario británico retirado llamado Peter Russell tuiteara la imagen este mes de octubre al ver la obra en el museo Neue Pinakothek de Munich. Internet no ha tardado en “mejorar” la obra añadiendo una tenue luz que emana de la pantalla del supuesto móvil (abajo).

Huelga decir que la protagonista de The Expected One no está disfrutando de Twitter en su iPhone X ni en un Galaxy Note 8. El cuadro es obra del pintor austríaco Ferdinand Georg Waldmüller y se pintó en una época en la que no había móviles por mucho que Internet se resista con uñas y dientes a asumir el principio de la Navaja de Ockham.

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Para las redes sociales, la explicación más sencilla nunca es la más probable. Las pirámides no son obra del ingenio y esfuerzo del pueblo egipcio, sino más bien de los extraterrestres, y los objetos pequeños y rectangulares que se sostienen con las dos manos tienen que ser, forzosamente, smartphones de viajeros en el tiempo.

Si no es el iPhone X, ¿qué es? Gerald Weinpolter, experto en arte y CEO de la agencia austrian-paintings explica a Motherboard lo que más de uno ya sospecha a tenor del rosario que cuelga de las manos del personaje. Lo que la esperada lleva en las manos es un misal, un pequeño libro litúrgico que contiene todas las ceremonias, oraciones y rúbricas para la celebración de la misa católica.

Lo interesante del cuadro y de la reacción que suscita en Internet es como el contexto actual modifica completamente nuestra manera de entender la realidad. “Lo que más me fascina es como un simple cambio tecnológico modifica nuestra interpretación del arte y da un nuevo sentido a todo el contexto”, explica el propio Russell.

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No es la primera vez que ocurre. El cuadro Mr. Pynchon and the Settling of Springfield (abajo) muestra a un nativo americano sujetando un pequeño objeto rectangular en una pose que es imposible no interpretar como una persona consultando su smartphone.

Foto: US Postal Service / David Sansbury

De nuevo, nuestro contexto nos engaña. El cuadro de Umberto Romano se pintó en 1937, y lo que muestra es a un nativo contemplando su propia imagen en un pequeño espejo como los que los Europeos del siglo XVII usaban para asombrar a los habitantes del nuevo mundo. Eso es al menos lo que explica la doctora Jessica R. Metcalfe o el especialista en arte Edwin L. Wade en su libro The Arts of the Native American.

La historia tiende a dar explicaciones muy aburridas. No es de extrañar que muchos se deleiten en la divertida idea de un nativo de hace siglos contemplando azorado la última actualización de la página de su tribu en Facebook. [vía Motherboard]