El Taj Mahal, con el río Yamuna al frente. Foto: Wikipedia commons

En 1631, el emperador Shah Jahan comenzó la construcción de un monumento a una de sus esposas fallecida. 16 años después nacía una de las siete maravillas del mundo, el Taj Mahal. Desde su construcción este fabuloso palacio de mármol blanco ha tenido que superar varias amenazas muy serias. La última es un ejército proveniente del cercano río Yamuna.

No es la primera vez que el monumento, uno de los más visitados de la India, enfrenta problemas producto de la contaminación. La contaminación del aire estaba amarilleando su fachada de tal forma que se ha terminado por prohibir la circulación de coches a menos de 500 metros de la zona monumental. Por fortuna, las numerosas fábricas de la zona que se nutrían de carbón han ido cerrando o cambiando de actividad, lo que ha permitido mantener en mejor estado el mármol de la fachada.

Turistas visitando el monumento. Foto: Fowler&fowler / Wikimedia Commons

La nueva amenaza para el monumento se llama Goeldichironomus, y es un pequeño mosquito inofensivo para el hombre que habita en aguas del río Yamuna. En condiciones normales, los peces mantienen el número de estos insectos bajo control, pero la prolongada sequía y la contaminación del río ha eliminado a los depredadores naturales de los Goeldichironomus. Para empeorar las cosas, los vertidos de ceniza de un crematorio cercano generan depósitos de fósforo que son una continua fuente de alimento para estos insectos.

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El problema para el marmol blanco del Taj Mahal no son los mosquitos, sini sus heces. Los insectos utilizan las paredes del monumento como retrete, y las deposiciones, de color verdoso, están creciendo por los intrincados grabados del edificio como si fuera moho.

El problema además, no tiene fácil solución. Los operarios de limpieza del monumento se han empleado a fondo frotando las secciones afectadas, pero ese procedimiento es aún más dañino para los intrincados grabados en mármol. Bhuvan Vikram, de la Oficina de Arqueología de la India, reconoce que la limpieza se ha interrumpido después de que resultaran dañadas varias secciones del mausoleo.

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La única solución para evitar que el Taj Mahal acabe siendo un edificio de color verdoso es eliminar la plaga de Goeldichironomus, pero el problema no se erradicará por completo hasta que no se sanee el río Yamuna de una vez por todas. Diversos colectivos medioambientales llevan pidiéndolo desde hace más de cinco años sin obtener respuesta por parte de las autoridades. [vía Associated Press]


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