El precio de ver Netflix sin interrupciones publicitarias acaba de subir de forma silenciosa pero contundente. La plataforma ha retirado su plan básico sin anuncios, dejando a los usuarios frente a una disyuntiva: pagar más o resignarse a ver anuncios. Este movimiento, lejos de ser aislado, revela una estrategia cada vez más común entre las plataformas de streaming.
El fin del plan básico: menos opciones, más gasto
Hasta ahora, Netflix ofrecía un plan básico sin anuncios por 7,99 euros al mes. Sin florituras: resolución HD, un solo dispositivo, sin descargas ni extras… pero también sin publicidad. A partir del 1 de septiembre, este plan desaparece. Y no solo para nuevos usuarios: quienes ya estaban suscritos deberán elegir entre dos alternativas, ambas menos atractivas.
La opción más barata es el plan estándar con anuncios, por 6,99 euros al mes. Ofrece FullHD y permite dos dispositivos simultáneos, pero incluye publicidad y no tiene acceso al catálogo completo. La otra opción es el plan estándar sin anuncios, que cuesta 13,99 euros. La diferencia: seis euros más al mes por librarse de los anuncios.

Netflix sin publicidad ya no es asequible
Este movimiento encarece notablemente el acceso al contenido sin interrupciones. Antes, bastaban 7,99 euros al mes para evitar la publicidad. Ahora, ese “lujo” cuesta como mínimo 13,99 euros. El plan premium, con 4K y hasta cuatro dispositivos simultáneos, se mantiene en 19,99 euros.
La estrategia es clara: empujar a los usuarios hacia los planes con anuncios, aunque eso implique perder parte del control sobre su experiencia de visionado. Quien no elija plan, será migrado automáticamente al estándar con publicidad.
Una estrategia que, sorprendentemente, funciona

Puede parecer un movimiento impopular, pero los datos respaldan a Netflix. En mayo, la compañía anunció que había alcanzado los 94 millones de usuarios en sus planes con anuncios, frente a los 70 millones de noviembre del año anterior. Un crecimiento notable que demuestra que muchos están dispuestos a aceptar publicidad a cambio de pagar menos.
El modelo recuerda al de la televisión tradicional y las redes sociales, donde la publicidad forma parte del trato. Al parecer, el precio sigue siendo el factor decisivo para muchos usuarios, incluso si eso significa volver a ver anuncios como hace una década.
Netflix ha cambiado las reglas del juego. Y por ahora, está ganando.
Fuente: Xataka