Algunos humanos modernos comparten una variante genética con parientes humanos extintos llamados denisovanos. Sin embargo, un nuevo trabajo de investigación sugiere que nuestros arcaicos primos podrían haber sido el conducto para el material genético de otra especie que sorprende.
En un estudio que se publicó hoy en Nature, los investigadores extrajeron proteínas del esmalte dental de seis individuos Homo erectus. Encontraron dos variantes de aminoácidos (bloques de construcción de las proteínas) en los seis dientes, incluyendo una que ya sabían que existía en los denisovanos y que hoy tienen algunos humanos modernos. En dos palabras, el estudio indica que el H. erectus se relacionaron con los denisovanos, que a su vez se relacionaron con el Homo sapiens, y aquí estamos ahora.
Tres especies humanas
Katerina Harvati-Papatheodorou, directora de paleoantropología de la Universidad Eberhard karls de Tübingen y que no participó de este estudio, le dijo a Gizmodo que el trabajo es “muy interesante y echa luz sobre las relaciones entre el H. erectus y los denisovanos”, algo que ha sido difícil evaluar. “Este trabajo sirve para llenar esa brecha en el análisis paleo proteómico”. La paleoproteómica es el estudio de las proteínas antiguas. “Aunque los datos se basan solo en unas pocas variantes de aminoácido, aportan nueva información de importancia al debate de la evolución humana en Asia y a la importancia del cruzamiento del linaje homínido”.
La presencia del H. erectus en África, Eurasia y el sudeste de Asia (al menos donde se lo encontró) se extiende al pasado unos 1,89 millones a 110.000 años atrás. Fue la primera especie Homo en propagarse de África a Eurasia y el sudeste asiático, antes de que surgiera el H. sapiens, durante un largo período de tiempo. Los H. erectus cuyos dientes se estudiaron en este trabajo eran cinco masculinos y una femenina que vivieron en lo que hoy es China hace unos 400.000 años. Sus fósiles se hallaron en tres sitios diferentes del este de Asia: Zhoukoudian, Hexian, y Sunjiadong.

Los coautores del estudio entre quienes se cuenta Qiaomei Fu de la Academia China del Instituto de Ciencias de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados, utilizaron una estrategia de muestras micro-destructivas (en lugar de muestras destructivas estándar) para extraer información molecular de los seis dientes, sin dañar su estructura. Y encontraron en los seis dientes dos variantes: la AMBN (A253G), que no se conocía, y la AMBN (M273V) que sí se conocía. No se había hallado antes la variante AMBN (A253G) en humanos o primates. Por otra parte, sí se había visto la AMBN (M273V) en algunos humanos modernos, así como en denisovanos.
“Probablemente esta variante se originó en poblaciones relacionadas con el H. erectus de la segunda mitad del Pleistoceno, que interactuaron con los denisovanos en periodos en que coexistieron en Asia oriental”, escribieron en su trabajo los investigadores. El Pleistoceno duró entre 1,8 millones a unos 10.000 años atrás. Chris Stringer, científico adjunto del Museo de Historia Natural de Londres, especialista en paleoantropología dijo que los resultados del trabajo son “muy interesantes e importantes”.
Superposición en la antigüedad
Se sabe poco sobre los denisovanos. Todos sus restos fósiles conocidos se descubrieron en dos lugares: la cueva Denisova de Rusia, que les dio su nombre, y la Cueva Baishiya Karst de China. Se considera que los denisovanos eran miembros de nuestro género Homo, pero la ciencia no ha llegado a un acuerdo sobre su nombre taxonómico formal. Los estudios genéticos sugieren que eran un grupo hermano de los neandertales, y hay evidencia fósil y genética que ubica a los denisovanos en un área que se extiende desde los Montes Altai en Asia oriental.
“En China probablemente hubiera una superposición de unos 200.000 años al menos, entre las últimas poblaciones de erectus y el linaje denisovano inicial, y se infiere una superposición mucho más prolongada en el sudeste asiático hacia el sur de las islas donde el erectus sobrevivió hasta hace unos 100.000 años en Java”, le explicó a Gizmodo Stringer, quien no participó de este trabajo. “También hay una superposición entre los linajes de Homo longi/denisovanos, y el Homo sapiens durante los últimos 100.000 años y tal vez hasta hace 30.000 años en algunas regiones. Con eso, hubo muchas oportunidades de que entre los linajes hubiera cruzamientos”.
Es decir que la variante AMBN(M273V) podría haber llegado a los humanos modernos gracias a un prehistórico triángulo amoroso que incluyera a tres especies.