En un escenario geopolítico cada vez más tenso, el máximo comandante militar de EE.UU. en el Indo-Pacífico ha reconocido públicamente que la ventaja militar estadounidense frente a China ya no es tan sólida como antes. La advertencia llega en un momento crítico, con Taiwán en el centro de la disputa y el poderío del Ejército chino en rápido ascenso.
Una superioridad en riesgo ante el avance chino

Según explica el sitio Escenario Mundial, durante su intervención en el Sedona Forum del Instituto McCain, el almirante Samuel Paparo fue claro: aunque EE.UU. aún mantiene ventajas clave, la tendencia no es favorable. La producción militar china —en submarinos, buques de combate y sistemas de misiles— supera de forma significativa la capacidad industrial estadounidense. Según Paparo, por cada 1,4 submarinos que fabrica EE.UU., China produce dos; y mientras los astilleros norteamericanos lanzan menos de dos buques de combate al año, China saca seis.
Esta expansión no es solo cuantitativa, sino también estratégica. El Ejército Popular de Liberación (EPL) no solo ha aumentado su número de unidades, sino que ha diversificado sus maniobras y capacidades en el entorno de Taiwán. Según el almirante, China ensaya desde bloqueos hasta ofensivas completas, abandonando la estrategia gradual descrita por su antecesor como una “rana hervida”, y adoptando lo que él llama una “ebullición rápida”.
Taiwán como epicentro de la tensión

China ha intensificado sus ejercicios militares no solo en el Estrecho de Taiwán, sino también en áreas más alejadas, como Australia. Buques del EPL realizaron maniobras con fuego real frente al sudeste australiano, en una clara muestra de expansión geoestratégica. Para Paparo, “China está estirando las piernas” y consolidándose como una fuerza global.
Además, según datos de inteligencia, el presidente Xi Jinping ha ordenado a sus fuerzas estar listas para una eventual operación sobre Taiwán en 2027. Aunque esta fecha no implica un ataque seguro, sí marca un punto de preparación clave. El EPL ha alcanzado ya varios de sus objetivos, como el fortalecimiento de su sistema de misiles y una red satelital propia para vigilancia.
¿Está preparada EE.UU. para un conflicto?
A Paparo le dejaron claro al asumir el cargo: una guerra podría estallar durante su mandato. No se trata de una predicción, sino de una posibilidad estratégica. El almirante insiste en que la decisión china dependerá no solo de su nivel de preparación, sino también de la disposición y capacidad de respuesta de los aliados de Taiwán.
Consultado por Escenario Mundial sobre si la ciudadanía estadounidense apoyaría una intervención, Paparo recordó que la historia contradice a quienes creen que EE.UU. no se involucra hasta el último momento. Aunque no quiso especular sobre un conflicto inminente, el mensaje es claro: el equilibrio militar en Asia está cambiando, y con él, la seguridad de Taiwán y la proyección de poder de Occidente.