Una afección extraña causada por las picaduras de las garrapatas parece haberse cobrado su primera víctima humana. Los científicos acaban de vincular la muerte de un hombre de 47 años ocurrida el año pasado al síndrome alfa-gal, conocido como alergia a la carne roja.
Los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia detallaron el trágico incidente en el informe de caso que se dio a conocer esta semana. El hombre parece haber tenido una reacción alérgica severa a la hamburguesa que había comido cuatro horas antes, y los expertos encontraron luego evidencia de sensibilidad alfa-gal en su sangre. Aunque podría tratarse de la primera muerte vinculada a la alergia a la carne roja, tal vez no sea la última porque en general los casos en EE.UU. están aumentando.
“Informamos aquí del primer caso fatal documentado de síndrome de alfa-gal que ocurrió después de consumir carne de mamífero”, escribieron los investigadores en su trabajo, publicado el miércoles en el Journal of Allergy and Clinical Immunology: In Practice.
Fatal reacción a la carne roja
Según el informe, el hombre —que era piloto de aerolínea— murió en el verano de 2024.
Dos semanas antes de morir, durante una excursión de campamento junto con su familia, habían cenado carne roja asada. Horas después, el hombre despertó con fuerte dolor abdominal, diarrea y vómitos. Pero eventualmente mejoró y volvió a dormirse, y se recuperó lo suficiente como para caminar unos 8 km al día siguiente. Él y su esposa pensaron en consultar con un médico, pero no estaban seguros de cómo explicar lo sucedido.
Ese día fatal el hombre y su esposa fueron a una barbacoa y él comió una hamburguesa cerca de las 3 p.m. Todo pareció estar bien hasta cerca de las 7.20 p. m., cuando fue al baño. Su hijo vio que estaba enfermo otra vez, cerca de las 7.30 p.m. y encontró a su padre inconsciente en el piso del baño, con vómito alrededor de la boca. Llamó al 911 e intentó resucitarlo, como lo hicieron los paramédicos que llegaron y lo llevaron al hospital. Pero a las 10.22 p.m. lo declararon oficialmente muerto.
La autopsia inicial no encontró nada inusual en sus órganos principales, ni detectó nada que apareciera como causa de la muerte. El forense declaró que era “muerte súbita sin causa evidente”. Su esposa luego consultó con un amigo médico y eventualmente se pusieron en contacto con investigadores para saber si el síndrome alfa-gal podría haber tenido que ver. Con su permiso los investigadores analizaron la sangre del fallecido.
Allí encontraron altos niveles de anticuerpos IgE para alfa-gal, lo que resulta importante porque ese es el tipo de anticuerpo que contribuye a causar una alergia a los alimentos. También tenía altos niveles de triptasa, una enzima relacionada con las alergias, en niveles lo suficientemente altos como para ser consistentes con una reacción alérgica severa o anafilaxia.
Como el hombre gozaba de buena salud, estos resultados de los análisis de sangre, los síntomas que había tenido, y su reciente exposición a la carne roja, significaban casi con seguridad que había muerto por alergia a la carne roja, según concluyeron los investigadores.
Un riesgo creciente
La mayoría de los mamíferos tiene el oligosacárido alfa-gal en sus músculos, con la notable excepción de los humanos y los primates. Por lo general, comer la carne de otros mamíferos no es un problema para nosotros aunque contenga alfa-gal. Pero por razones que la ciencia todavía no comprende del todo, la picadura de una sola garrapata estrella (y tal vez otras especies también) a veces puede despertar en los humanos una nueva sensibilidad al alfa-gal.
No es solo el origen de la enfermedad lo que hace que la alergia a la carne roja sea algo tan difícil de comprender. Se trata de la única alergia a alimentos relacionada con el IgE que reacciona ante un carbohidrato y no una proteína. En segundo lugar, como en este caso, a menudo pasan horas después de exponerse a la carne roja para que aparezcan los síntomas, aunque con otras comidas solo lleva unos minutos. Aunque el síndrome de alfa-gal a veces puede desaparecer con el tiempo, muchos de los que lo tienen jamás podrán volver a comer carne roja.
Se calcula que unos 450.000 estadounidenses han sido afectados por el síndrome de alfa-gal desde 2010. Pero hay gran desconocimiento de su existencia, tanto en el público como entre los médicos en general. Y eso preocupa especialmente porque cada vez más estadounidenses están expuestos a las garrapatas que lo causan. Se espera que este caso logre crear conciencia de que se trata de una preocupación real y creciente para la salud pública.
“Este caso muestra que hay una porción grande, y creciente, de la población de EE.UU. expuesta a la garrapata estrella, tanto porque la garrapata se está trasladando hacia el norte, como debido a que ahora hay grandes poblaciones de ciervos en muchos estados. Está claro que hace falta informar más a los profesionales y al público”, escribieron los investigadores.