El Samsung Galaxy S5 sale a la venta oficialmente el día 11 de abril, pero en la web de análisis técnicos Chipworks ya le han puesto las manos encima, y han sometido al terminal a una completa autopsia para ver como está diseñado por dentro. La cámara y las buenas expectativas de reparación son las grandes protagonistas.

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Una de las ventajas del S5 es lo fácil que es acceder a la batería para reemplazarla en caso necesario. Desmontar el resto del teléfono ya requiere conocimientos, pero la falta de adhesivo térmico o soldaduras hace que el terminal sea mucho más fácil de reparar que, por ejemplo, los iPhone, o el HTC One M8.

Aparte de los componentes habituales, en las tripas del Galaxy S5 destacan un puñado de componentes nuevos como el sensor de huellas dactilares, o el pulsómetro integrado. El sensor de la cámara también es una novedad. Después de varias generaciones dependiendo de Sony para sus sensores fotográficos, la gama Galaxy estrena sensor con tecnología Isocell desarrollada por la propia Samsung.

En teoría, este nuevo sensor elimina mejor las interferencias, y capta hasta un 30% más de luz en malas condiciones de iluminación. Os dejamos con un vídeo en el que Samsung describe las características del sensor Isocell, y con algunas imágenes más de esta autopsia. En la web de Chipworks podéis ler toda la información relativa a los componentes del nuevo buque insignia de la coreana. [Chipworks vía 9to5Google]

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Fotos: Chipworks