Así es la genial función de levantamiento de "nariz" del nuevo Chevrolet Corvette C8 2020

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Observen cómo se levanta esa nariz.
Gif: Corvette: Sales, News & Lifestyle (YouTube)

Entre las muchas cosas interesantes que tiene el Chevrolet Corvette 2020, su sistema hidráulico de levantamiento de nariz, morro o trompa que funciona mediante GPS es probablemente el más genial. La mayoría de los automóviles deportivos necesitan una función de elevación de nariz. Y si te preguntabas cómo funciona en el Corvette, aquí podrás verlo.

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El nuevo Corvette C8 de 2020 tiene un sistema hidráulico de elevación de suspensión delantera, el cual supuestamente puede elevar la distancia del deportivo al suelo hasta más de 4 centímetros, en menos de tres segundos. Además, puede funcionar mientras el automóvil se desplaza a una velocidad de hasta 38 kilómetros por hora.

Cualquiera que alguna vez se haya arrastrado con mucha cautela sobre el bordillo de una acera o un reductor de velocidad, e hizo una mueca de dolor cuando escuchó el raspado de plástico contra el pavimento, podría dormir mejor por la noche si tuviera esta característica en su automóvil.

El Corvette incluso va más allá, porque la función de elevación de la nariz también tiene una función de memoria basada en GPS, en la que el conductor puede almacenar hasta 1.000 ubicaciones y la nariz se levantará automáticamente sin que el conductor tenga que presionar el botón. Idealmente, deberías programarlo para recordar tu propia casa, la entrada al garaje de tu oficina, la de la tienda de comestibles, la oficina de tu abogado de divorcios y ese desagradable bache nuevo que acaba de aparecer en la calle por la que siempre circulas cerca de tu casa.

¿Qué hacíamos antes de tener estos maravillosos sistemas de levantamiento de nariz? La respuesta es sencilla: frenar un poco para reducir la velocidad y acercarnos en ángulo, rezando para que lo primero que haga contacto sea la rueda y nuestros parachoques. También nos aprendemos de memoria todos los baches y reductores de velocidad en nuestras ciudades, y evitamos cuando podemos las carreteras en las que sabemos hay demasiados. Eramos cuidadosos y estábamos bien entrenados.

¡Pero no más! Ahora podemos entrenar a nuestros Corvettes para que salven sus propias narices.

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