Las explosiones estelares se observan desde hace siglos, pero siempre como destellos repentinos y ya evolucionados. Ahora, un equipo internacional ha conseguido algo inédito: seguir una nova desde sus primeros días con un nivel de detalle sin precedentes. Lo que han visto desafía los modelos clásicos y obliga a repensar cómo se produce realmente la eyección de material en estos sistemas estelares.
Qué es una nova y por qué resulta tan difícil estudiarla
Las novas se producen en sistemas binarios donde una enana blanca roba gas a una estrella compañera. Cuando ese material acumulado alcanza una presión crítica, se desencadena una reacción nuclear superficial que expulsa enormes cantidades de gas al espacio.
El problema es que estos eventos no se pueden predecir y evolucionan con rapidez. Hasta ahora, la mayoría de observaciones se realizaban cuando la explosión ya estaba avanzada, lo que daba la impresión de que se trataba de un único estallido breve y relativamente simétrico.
🌟 Abril · Física estelar
Fusión nuclear, equilibrio hidrostático, estructura interna y evolución de las estrellas.
Cómo viven, cómo cambian y por qué no todas terminan igual. pic.twitter.com/nzK8A5ciIu— David García 🔭 (@DavidAstronomo) January 1, 2026
Ver la explosión casi desde el primer momento
La gran novedad de este estudio fue observar dos novas apenas dos o tres días después del inicio del estallido. Esto fue posible gracias al CHARA Array, una red de seis telescopios situada en el Observatorio Mount Wilson, que funciona como un único instrumento mediante interferometría.
Esta técnica permite obtener imágenes con una resolución tan alta que se pueden distinguir estructuras extremadamente pequeñas en estrellas situadas a miles de años luz, algo impensable hasta hace pocos años desde la superficie terrestre.
Dos novas, dos comportamientos radicalmente distintos
El equipo analizó dos explosiones ocurridas en 2021. V1674 Herculis fue una de las novas más rápidas jamás registradas: alcanzó su máximo brillo en horas y expulsó gas a velocidades de hasta 5.500 km/s. Las imágenes revelaron flujos de material en direcciones perpendiculares que chocaban entre sí, generando emisiones de rayos gamma detectadas por el telescopio espacial Fermi.
En contraste, V1405 Cassiopeiae evolucionó lentamente. Durante semanas retuvo el gas formando una envoltura compartida con su estrella compañera. La eyección principal se produjo casi dos meses después, mostrando que algunas novas no liberan su energía de forma inmediata.

Un cambio profundo en la teoría de las novas
Estos resultados desmontan la idea de que una nova sea un evento simple y puntual. En su lugar, muestran un proceso en varias fases, con eyecciones sucesivas, velocidades distintas y fuertes choques internos.
Además, el estudio sugiere que el movimiento orbital de las estrellas binarias puede contribuir activamente a expulsar el material, un factor apenas considerado hasta ahora. Esto tiene implicaciones para entender no solo las novas, sino también otros fenómenos explosivos del universo.
Las novas como laboratorios de física extrema
Las colisiones entre flujos de gas convierten a las novas en escenarios ideales para estudiar ondas de choque y aceleración de partículas. Sorprendentemente, estos eventos relativamente “modestos” también producen rayos gamma, una energía antes asociada solo a supernovas o agujeros negros.
Con nuevas alertas tempranas y técnicas como la interferometría, los astrónomos esperan observar muchas más explosiones desde sus primeras horas. Todo apunta a que las novas, lejos de ser destellos simples, son algunos de los fenómenos más ricos y complejos del cielo.
Fuente: MuyInteresante.