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Ciencia

Astrónomos detectaron una extraña señal de radio a 238 años luz mientras buscaban inteligencia extraterrestre

Un nuevo análisis de datos del radiotelescopio FAST identificó una señal de radio extremadamente estrecha en dirección al sistema K2-155, ubicado a unos 238 años luz. Aunque superó varios filtros utilizados en búsquedas SETI, los investigadores consideran que su origen más probable es una interferencia terrestre o instrumental.
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Una señal de radio apareció donde los astrónomos estaban buscando posibles indicios de tecnología extraterrestre.

El candidato fue encontrado en observaciones realizadas por FAST, el gigantesco radiotelescopio chino de 500 metros, mientras apuntaba hacia K2-155, una estrella enana roja situada a unos 238 años luz de la Tierra.

El sistema posee tres supertierras conocidas y una de ellas, K2-155 d, se encuentra cerca de la zona habitable de su estrella. Pero antes de imaginar una civilización enviando mensajes hacia nosotros, hay una advertencia importante: los propios investigadores consideran que la explicación más probable es mucho más terrestre.

Una señal extremadamente estrecha

El candidato recibió el nombre NBS 260108.

Apareció a una frecuencia de 1148,4167 MHz y presentaba una ligera deriva de aproximadamente −0,038 Hz por segundo.

Ese movimiento de frecuencia resulta interesante para SETI porque una señal producida por un transmisor situado sobre un planeta en rotación y traslación podría desplazarse lentamente debido al efecto Doppler. Además, la señal era muy estrecha en frecuencia. Los fenómenos astrofísicos naturales suelen producir emisiones mucho más anchas, mientras que las transmisiones tecnológicas pueden concentrarse en bandas extremadamente pequeñas.

NBS 260108 alcanzó además una relación señal-ruido cercana a 15 y apareció únicamente en el haz de FAST dirigido hacia K2-155.

El radiotelescopio FAST encontró una señal de radio muy estrecha en dirección a un sistema planetario lejano
© Insane Curiosity
– Youtube.

De 139.000 detecciones a unos pocos candidatos

La señal surgió durante un nuevo análisis de observaciones de 33 sistemas planetarios.

Los investigadores utilizaron una herramienta que combina técnicas de aprendizaje automático, análisis mediante wavelets y filtros diseñados para detectar señales estrechas que cambian ligeramente de frecuencia.

El sistema encontró inicialmente 139.127 detecciones individuales. Después fueron agrupadas en 6.402 eventos y sometidas a distintos filtros para eliminar posibles interferencias. Al final quedaron 803 candidatos para revisión adicional.

Entre ellos aparecieron dos señales particularmente interesantes: una dirigida hacia Kepler-438, que investigaciones anteriores ya habían identificado como interferencia, y NBS 260108 hacia K2-155.

El candidato empezó a perder fuerza

Cuando los investigadores analizaron NBS 260108 con más detalle aparecieron varios problemas. La señal estaba dominada por una única polarización, algo que despertó sospechas sobre una posible fuente instrumental o terrestre.

Además, señales muy parecidas y en frecuencias cercanas aparecieron durante observaciones de otras tres estrellas: K2-18, GJ 9066 y Ross 128.

El entorno de frecuencias también mostraba una estructura repetitiva compatible con contaminación por radiofrecuencia.  Todo ello hace que los investigadores clasifiquen NBS 260108 como un candidato de baja prioridad y no como una posible detección extraterrestre.

Por qué sigue siendo interesante

Que la señal probablemente sea interferencia no significa que el estudio haya fracasado.

El objetivo de este tipo de búsquedas es precisamente desarrollar métodos capaces de revisar enormes cantidades de información y detectar las pocas señales que merecen una inspección detallada. K2-155 sigue siendo un sistema interesante para SETI. Su estrella alberga tres supertierras y la más externa, K2-155 d, tiene aproximadamente 1,6 veces el radio terrestre y completa una órbita cada 40,7 días.

Pero para que una señal como NBS 260108 se convirtiera en algo realmente extraordinario tendría que repetirse, localizarse nuevamente en la misma región del cielo y sobrevivir a todos los intentos de relacionarla con tecnología humana.

Por ahora, la explicación extraterrestre continúa siendo la menos probable. Y esa cautela es exactamente lo que convierte a una búsqueda SETI seria en ciencia, en lugar de en una simple colección de señales misteriosas.

 

 

Fuente: EspacioTech.

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