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Ciencia

Científicos del SETI piensan que podría haber señales extraterrestres ocultas en antiguos datos de telescopios

Los investigadores siguen filtrando datos y buscan señales extraterrestres de “banda angosta” fuera de las radiofrecuencias en las que el SETI se centró durante décadas.
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Durante más de medio siglo los astrónomos y astrofísicos que buscan señales de inteligencia extraterrestre en el SETI han hablado del “pozo de agua”. El pozo de agua es una brecha pequeña en el ruido cósmico de fondo, de entre 1.42 y 1.66 GHz que se superpone con las frecuencias naturales de banda de microondas que emiten y absorben las moléculas de hidrógeno e hidroxilo, que reaccionan para formar agua.

Desde hace tiempo los investigadores han sostenido la teoría de que las formas de vida basadas en el carbono y que necesitan agua podrían usar este rango para emitir, tanto debido a las obvias implicancias simbólicas de estas frecuencias como porque el hidrógeno y el hidroxilo que abundan en el gas interestelar absorben el ruido cósmico estático en este rango. El pozo de agua no solo es un canal de comunicación, sino que además tiene resonancia poética.

Pero la fascinación de los científicos del SETI con esta idea parece estar desvaneciéndose. Las nuevas investigaciones presentadas por los académicos de Reino Unido este viernes miran más allá del pozo de agua y se centran en señales de banda angosta que probablemente vengan de transmisiones deliberadas y dirigidas. Argumentan que la búsqueda de emisiones concentradas de banda angosta abre “una nueva ventana de frecuencias para la detección de tecnofirmas”. Incluso podrían captar “filtraciones accidentales o señales antiguas de civilizaciones extintas”.

“Durante décadas las búsquedas del SETI se han concentrado en una parte relativamente pequeña del espectro de radio. Quisimos preguntar qué pasaría si buscáramos en un lugar muy diferente”, explicó la astrónoma Louisa Mason, autora principal de dos estudios sobre esta nueva búsqueda.

El equipo de Mason inició su búsqueda analizando datos observacionales de archivo recogidos por el ALMA (Atacama Large Millimeter/Submillimeter Array), un observatorio que se encuentra en el desierto de Chajnantor, en Atacama, Chile.

“Una de las cosas que más nos entusiasma de esto es ver que hemos estudiado muchas más estrellas de las que se creía”, dijo Mason.

Rastrear los pasos

El trabajo de Mason y sus colegas ofrece una forma nueva de volver a examinar volúmenes de datos antiguos que podrían ya contener mensajes de una civilización extraterrestre, y que siguen esperando que los oigamos. A partir de los datos de archivo del ALMA el equipo revisó información de lo que se conoce como Banda 3, centrándose en dos ventanas de banda angosta de entre 90.642 y 93.151 GHz, que tienen largo de onda en el rango de milímetros y submilímetros.

“Las bandas de radio de milímetros y submilímetros casi no se han explorado en la búsqueda de señales extraterrestres, por lo que esto abre un área completamente nueva de parámetros donde buscar”, según dijo Mason, que trabaja como investigadora de doctorado en la Universidad de Manchester, Reino Unido.

Los datos de Banda 3 del ALMA también brindan otros beneficios porque se recogieron en muy alta fidelidad, lo que significa alta resolución en el espectro electromagnético. Eso permitió que los investigadores buscaran frecuencias verdaderamente de banda angosta entre fracciones de GHz. En algunos casos los datos también tenían un amplio campo de visión y recogían señales de sistemas de estrellas más distantes de lo que inicialmente buscaban los astrónomos del ALMA. El equipo de Mason lo llama “subproducto estelar”.

“Incluso una observación muy pequeña puede contener una enorme cantidad y diversidad de estrellas que tal vez jamás habríamos pensado estudiar”, dijo Mason.

Mapas estelares

El equipo que trabaja con los datos del ALMA recién está empezando con sus investigaciones y ahora Mason y sus colegas han empezado a buscar también en datos astronómicos recogidos del ya retirado observatorio Gaia de la Agencia Espacial Europea en un estudio que se publicó en enero. El equipo, que incluye al instituto SETI de EE.UU., brindó una presentación sobre sus avances el viernes en la Reunión Nacional de Astronomía de la Real Sociedad Astronómica, en Birmingham, Reino Unido.

Este trabajo continuo ha ampliado el alcance de la búsqueda de señales de banda angosta de Mason al mapear los datos del modelo de la galaxia conocida como Besançon en la vía Láctea, maqueta o modelo derivado de datos de nuestra galaxia y que se construyó para reproducir las órbitas de sus cientos de miles de millones de estrellas. Mason dice que su equipo todavía no han encontrado una señal que puedan confirmar como extraterrestre, pero cree que están en el camino correcto.

“Al combinar observaciones en alta frecuencia con simulaciones galácticas podemos entender mejor exactamente dónde hemos buscado y dónde tenemos que seguir buscando”, afirmó Mason.

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