La anécdota tuvo lugar a finales del mes de agosto, cuando el presidente de Estados Unidos subió a su cuenta de Twitter la imagen de un satélite estadounidense. Tras algunas indagaciones, los astrónomos descubrieron que se trataba de un satélite de reconocimiento óptico y alto secreto llamado USA 224.
El mensaje de Trump decía así:
Los Estados Unidos de América no estuvieron involucrados en el catastrófico accidente durante los preparativos finales para el lanzamiento de Safir SLV en el lugar de lanzamiento Semnan en Irán. Mis mejores deseos y buena suerte para determinar lo que sucedió en la zona.
The United States of America was not involved in the catastrophic accident during final launch preparations for the Safir SLV Launch at Semnan Launch Site One in Iran. I wish Iran best wishes and good luck in determining what happened at Site One. pic.twitter.com/z0iDj2L0Y3
— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) August 30, 2019
Ocurrió que varios expertos en inteligencia notaron de inmediato la alta resolución de la fotografía y la calificaron como “probablemente clasificada”, al menos, clasificada hasta que el presidente la desclasificó. Muchos expertos dijeron a las agencias de noticias que les preocupaba que la foto pudiera revelar información desconocida sobre los drones estadounidenses o la vigilancia satelital.
Si nos fijamos bien, parece que Trump recibió una impresión de la imagen clasificada, y que posteriormente tomó una foto con su teléfono y la tuiteó. De hecho, podemos ver el flash de la cámara en medio de la imagen. ¿Cuál era el problema de una imagen que tampoco parecía revelar mucho a priori?
El problema fue que el astrónomo Marco Langbroek sacó más información de la que debería por el simple tuit. A través de ingeniería inversa de la imagen descubrió que probablemente provenía del satélite altamente clasificado USA 224, el mismo que se cree que es un satélite de vigilancia KH-11, un equipo clasificado del que el gran público sabe muy poco. Según Langbroek:
Es básicamente un telescopio muy grande, no muy diferente del Telescopio Espacial Hubble. Pero en lugar de mirar a las estrellas, mira hacia la superficie de la Tierra y crea imágenes muy detalladas.
I measured the semi-major and semi-minor axes of the ellipse (the obliguely viewed circular platform). The viewing angle is then derived by minor=major*cos(angle) –> so find the matching angle. That yielded nominal 43.97 deg. That value matches 09:44:23 UT and azimuth 194.7.
— Dr Marco Langbroek (@Marco_Langbroek) August 31, 2019
Con la información de Langbroek, el estudiante graduado de la Universidad de Purdue, Michael Thompson, quien rastrea los satélites en su tiempo libre, explicó que una vez que se detecta un satélite, calcular dónde estará en su órbita en un momento dado solo requiere algo de matemática simple. De hecho, las sombras en las imágenes que Trump tuiteó permitieron determinar a qué hora se tomó la fotografía.
So the position of the satellite at 09:44:23 was taken, and in STK I let the viewq from the satellite point towards the launch platform. That yielded this. It is a very good match so there is no doubt in my mind that it is an image taken by USA 224. pic.twitter.com/R4XGdnzPis
— Dr Marco Langbroek (@Marco_Langbroek) August 31, 2019
Langbroek también pudo calcular el ángulo de visión al observar la oblicuidad de la plataforma de lanzamiento circular. A partir de ahí, la “investigación” rastreó la fotografía con el satélite más cercano en ese momento, US 224. Según explicó posteriormente Melissa Hanham, experta en imágenes satelitales y subdirectora de la Red Nuclear Abierta en Viena:
Me imagino que los adversarios echarán un vistazo a esta imagen y realizarán ingeniería inversa para descubrir cómo funciona el sensor en sí y qué tipo de técnicas de postproducción están utilizando.
https://twitter.com/embed/status/1167587300638973952
Normalmente, existe cierta sobriedad en la recopilación de datos de inteligencia y vigilancia. A las naciones les gusta mantener en secreto sus capacidades, compartirlas con los aliados solo cuando sea necesario, o simplemente negarlas.
Por cierto, aunque estamos seguros que la historia no pasará de anécdota, revelar secretos de seguridad de alto nivel es un delito en Estados Unidos. En 1984, un analista de inteligencia envió tres imágenes clasificadas del satélite espía KH-11 a la publicación Jane’s Fighting Ships. El hombre fue condenado y sentenciado a dos años de prisión, aunque luego fue indultado. [LiveScience]