Tras una caída que coincidió con el desplome del mercado bursátil —¿recuerdan cuando se suponía que Bitcoin actuaría como refugio ante la volatilidad financiera?—, la criptomoneda ha comenzado a repuntar, acercándose de nuevo a su máximo histórico. Sin embargo, a pesar de este repunte, todo indica que la minería de Bitcoin ya no resulta rentable, incluso para algunas de las operaciones más grandes del sector. Según datos recientemente publicados por CoinShares, el costo de la electricidad y del poder computacional necesario para minar un solo Bitcoin supera en muchos casos el valor real de la moneda.
Así se desglosa el panorama: para las grandes compañías mineras, actualmente cuesta más de 82.000 dólares minar un solo Bitcoin, cuyo valor ronda los 95.000 dólares al momento de la publicación. Aunque técnicamente aún hay un margen de ganancia, este se ha reducido drásticamente en comparación con trimestres anteriores. En el tercer trimestre de 2024, se estimaba que el costo de minado era de unos 56.000 dólares por unidad, lo que implica un incremento de aproximadamente 47% en pocos meses.
Pero la mayoría de las personas no pertenecen a la categoría de mineros industriales. Para operaciones de menor escala, el balance es claramente negativo. En Estados Unidos, por ejemplo, se estima que el costo promedio para minar un solo Bitcoin es de unos 137.000 dólares si no se opera a gran escala. En Alemania, la situación es aún peor: se calcula que cuesta alrededor de 200.000 dólares producir una sola unidad de BTC. Ninguno de estos costos se acerca siquiera al precio récord del Bitcoin, lo que implica asumir pérdidas desde el inicio y confiar en que la criptomoneda se dispare en el futuro.
Los motivos y el por qué de esto
Las razones detrás de esta disparidad repentina en los costos son múltiples (y cabe señalar que algunos expertos ya venían alertando que la minería dejó de ser rentable hace tiempo). La primera es el aumento del precio de la electricidad, un problema que afecta tanto a Estados Unidos como a muchos otros países, impulsado por la inflación, la guerra comercial impulsada por Trump y el aumento de la demanda energética derivada de tecnologías como la inteligencia artificial. A esto se suma el encarecimiento del equipamiento de minería debido a los aranceles. Además, Bitcoin sufrió su halving hace aproximadamente un año, un proceso que reduce a la mitad la recompensa por minar y tiene como objetivo desacelerar la emisión de nuevas monedas. Es decir, ahora minar cuesta más y se paga menos.
Para la mayoría de las personas, el hecho de que la minería de Bitcoin deje de ser rentable no representa una gran pérdida. Sin embargo, este fenómeno podría agravar aún más la desigualdad existente en el ecosistema Bitcoin. Para una moneda que se promocionó como descentralizada y capaz de democratizar la riqueza frente al sistema fiat tradicional, la realidad actual es que la riqueza está concentrada en pocas manos. Según datos de BitInfoCharts, el 1% de las direcciones de billeteras posee más del 90% de todos los BTC en circulación. Si en algún momento la minería representó una vía de acceso equitativa, ya no lo es. Hoy, los ricos se hacen aún más ricos.