Seguir Martín Nicolás Parolari
Un equipo de la Universidad de Oxford ha creado superposiciones cuánticas cuyos componentes ya son, por sí mismos, estados profundamente no clásicos. El experimento permite controlar su forma, orientación, amplitud y separación, abriendo nuevas posibilidades para la computación cuántica, los sensores de precisión y la corrección de errores.
En Shenzhen, operadores equipados con gafas de realidad virtual, sensores corporales y guantes hápticos controlan robots humanoides para enseñarles a doblar ropa, reponer estanterías o trabajar en fábricas. La paradoja es evidente: antes de sustituir determinadas tareas humanas, las máquinas necesitan que miles de personas les enseñen cómo hacerlas.
No existe un estudio que demuestre que los seguidores de Vegeta sean mejores adultos que los de Goku. Sin embargo, la psicología narrativa sí explica por qué acompañar durante años a un personaje que se equivoca, cambia y busca redimirse puede dejarnos una enseñanza especialmente útil al crecer.
Un nuevo estudio ha reconstruido la gran inestabilidad que reorganizó las órbitas de los planetas exteriores. Los resultados sugieren que el Sistema Solar tuvo uno o dos gigantes de hielo adicionales y que las lunas de Urano podrían conservar las huellas de sus últimos encuentros.
UGREEN adelanta una de esas ofertas de Prime Day que merece mirar con calma: cinco accesorios muy distintos, desde un localizador compatible con iOS y Android hasta un NAS para montar tu propia nube en casa, con descuentos de hasta el 40%.
El nacimiento establece un nuevo récord por el tiempo transcurrido desde la congelación del embrión y reactiva el debate sobre la propiedad, la adopción y el destino de estas muestras biológicas.
Las investigaciones no hicieron retroceder el tiempo de forma literal, pero sí consiguieron revertir la dinámica de partículas y recuperar estados anteriores, abriendo nuevas preguntas sobre el orden de los acontecimientos a escala cuántica.
La estructura viaja plegada, se despliega en microgravedad y ampliará el espacio disponible en Tiangong para experimentar con procesos industriales que podrían transformar la fabricación de nuevos materiales.
La señal detectada en el halo de la Vía Láctea podría proceder de colisiones entre partículas de materia oscura, aunque el hecho de que no aparezca en galaxias enanas mantiene abiertas explicaciones mucho menos extraordinarias.
Cerca del 10% de los fragmentos analizados presenta una composición química inusual, difícil de asociar con materiales terrestres comunes y compatible con un cuerpo formado alrededor de otra estrella.
Un proyecto liderado por la Universidad de Granada ha documentado una red de abastecimiento continua, compleja y sorprendentemente avanzada que permitió mantener el suministro durante siglos.
Las observaciones de la NASA y la ESA revelan una arquitectura inesperada alrededor de una estrella común y obligan a revisar los modelos que explican cómo nacen, migran y se organizan los planetas.
El clima y la disponibilidad de recursos estarían impulsando una transformación alimentaria sostenida, capaz de redefinir la relación de estos grandes mamíferos con plantas, animales y paisajes.
El modelo analiza el movimiento de objetos en el entorno Tierra-Luna y busca identificar los puntos donde pequeñas variaciones podrían aumentar el riesgo para comunicaciones, navegación y otros servicios esenciales.
El hallazgo sitúa a una especie de origen asiático en Norteamérica antes de lo calculado y apunta a que el calor del Cretácico abrió conexiones biogeográficas que hoy resultarían impensables.
Una nueva técnica óptica identifica las sustancias presentes en los recipientes originales del viaje del Beagle y combina el análisis químico moderno con la conservación de ejemplares históricos.
La coincidencia geográfica y temporal entre los enterramientos de neandertales y Homo sapiens abre la posibilidad de que estos espacios funcionaran como señales de pertenencia, memoria y control del territorio.
La combinación de datos sísmicos, registros paleomagnéticos y simulaciones por supercomputador revela que las estructuras del manto profundo podrían influir directamente en la dinámica del núcleo terrestre.
Una escena tallada en la roca muestra que el Estado egipcio más temprano ya recurría a la fuerza y a las imágenes de dominación para controlar territorios estratégicos ricos en cobre.
La llamada “pared de fuego” detectada por las Voyager no es una muralla literal ni un descubrimiento recién ocurrido. Es una forma llamativa de describir la heliopausa, la frontera donde la burbuja creada por el Sol se encuentra con el medio interestelar. Sus temperaturas pueden alcanzar decenas de miles de kelvin, pero el plasma es tan tenue que las sondas pudieron cruzarlo sin quemarse.